Aguas divididas

Por Eduardo Herrera 24 Abril 2010
El más grande basquetbolista argentino de todos los tiempos ha tomado una decisión que, como era presumible, ha generado posiciones antagónicas. Casi sin términos medios, hubo críticas feroces (algunos lo tildan de apátrida y mercenario) y otras opiniones de comprensión. Su cercana paternidad y la necesidad de un descanso han sido los argumentos esgrimidos por Ginóbili para autoexcluirse del Mundial de Turquía. Compártase o no su determinación, debe ser respetada y no por ello considerarla como una traición a la camiseta de una Selección a la que, al igual que sus compañeros, defendió con ardor y la llenó de gloria.

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