Un eterno anegamiento

Salas y Valdés, una avenida de Yerba Buena en la que el agua está presente desde tiempos inmemoriales.

25 Abril 2002
Salas y Valdés es una avenida de cuatro cuadras, en la jurisdicción de Yerba Buena. Se trata de una arteria muy transitada, como todas las de ese sector. Pero tiene una característica negativa muy especial. Desde una fecha que los memoriosos ya no saben precisar -más de diez años, dicen algunos- la avenida Salas y Valdés mantiene su calzada llena de agua, en una amplia extensión. No se sabe de dónde proviene el derrame, que podría originarse en cañerías rotas o en otra fuente. Es curioso que así se desperdicie el líquido, que en tantas ocasiones falta en Yerba Buena. Pero lo concreto es que el agua está allí, en forma permanente, a lo largo de todas las estaciones del año.
Son conocidas las secuelas de los cuadros de este tipo. El asfalto se destroza por acción del anegamiento; se genera un peligro para el tránsito a causa de las maniobras de conductores dirigidas a esquivar el charco, y los transeúntes reciben las consiguientes salpicaduras. Llama la atención que el caso lleve tanto tiempo sin que las autoridades responsables detecten el origen del derrame y procedan a subsanar el problema.

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