Menos de 300 horas les quedan a los que sueñan con armar un gran frente electoral para polarizar los comicios y enfrentar con mejores chances al oficialismo el 29 de junio. El próximo 28, un día después de que se conozca quién ganó la elección presidencial, vence el plazo para inscribir las alianzas en la Junta Electoral Provincial. En eso el mirandismo, con tropiezos, les sacó una luz de ventaja a los opositores y a los peronistas disidentes. Todos los que están en la vereda antimirandista, del color político que sean, saben que la mejor alternativa es unir fuerzas. Es la estrategia. Sin embargo, nadie quiere ceder a la hora de armar las listas. Todos quieren que se sumen y no que los sumen, lo que es un obstáculo; especialmente cuando se trata de obtener del poder político. Allí la generosidad no existe.
Pero, además de las ambiciones naturales y lógicas de la dirigencia política, hay dos elementos que conspiran en la conformación de un frente electoral con amplia base política: los discursos y la historia. Por ejemplo: la última convención de la UCR -donde algunos (como Carlos Courel) miran con simpatía a Esteban Jerez- se rechazó cualquier acuerdo con el mirandismo y el bussismo. A su turno, en su primera declaración pública como ex fiscal, Jerez tachó de plano a Bussi y a Olijela Rivas, de buenas migas con radicales.
El bussismo -que históricamente se presentó sin aliados y que alimentó su cantera con radicales- apoya a Carlos Menem -entre cuyos seguidores se encuentra Rivas-, pero reniega del radicalismo. Con la diputada nacional justicialista están peronistas que jamás transarían con el bussismo (Alberto Herrera) y otros cuya disidencia con el oficialismo (Ricardo Maturana) los hacen pensar en Jerez como alternativa. Pero hay más. Al ex fiscal anticorrupción lo postularon algunos hombres que ideológicamente están en la vereda opuesta a Fuerza Republicana (José Ascárate y José Vitar) y otros que fueron de la gestión mirandista (Alejandro Sangenis, aunque este se alejó del Gobierno). Y Osvaldo Cirnigliaro, que cabalga como llanero solitario, está lanzado de lleno a la gobernación. Como anécdota se puede mencionar que en la UCR hay tres candidatos a gobernador, pero esperan novedades sobre una posible alianza, algo de lo que saben.
Todos son opositores y podrían armar un gran frente electoral. Pero, en vista de los hechos, unirlos sería toda una proeza o una muestra de que en política lo imposible no existe. Sin embargo, hay alquimistas que gestan conversaciones entre algunos de estos grupos que parecen irreconciliables a partir de sus propias palabras y conductas. Maturana, Hugo Lazarte y José Ricardo Falú apostarían a un acercamiento entre Jerez y Rivas. Si algo de todo esto se produce, deberíamos creer aquello de que el asombro es para los tontos.
Lo cierto es que restan pocos días para pergeñar una alianza que pueda desbancar a la fórmula mirandista. Las negociaciones estarán a la hora del día en Semana Santa. Si no se concreta, la dupla José Alperovich-Fernando Juri y Julio Miranda esbozarán una sonrisa. El gobernador y un puñado de colaboradores sólo piensan en el triunfo del binomio y en retener el poder. No importa si en los sublemas van peronistas, radicales, bussistas o independientes. Les da igual, la prioridad es lograr la mayor cantidad de candidatos a legisladores o a concejales que apoyen a Alperovich. Eso de que para un compañero no hay nada mejor que otro compañero quedó en el siglo pasado. Hoy la intención es evidente: conseguir el poder al precio que sea.
En ese sentido, el resultado del congreso del PJ fue un llamado de atención para al mirandismo. Se decidió que nadie usufructúe el caudal electoral del peronismo si no compite en una interna abierta. Fue una victoria sobre el oficialismo, pero de alguna forma llegó tarde: el peronismo ya se dividió y Alperovich es el candidato oficial del PJ.
16 Abril 2003 Seguir en 
Por Juan Manuel Asis







