Disculpas tardías

El gobernador reaparece y exageran sobre su poder.

15 Abril 2003
Hace menos de una semana el gobernador Julio Miranda reunió a ministros, secretarios y funcionarios de rango inferior para analizar lo que está ocurriendo en la administración de gobierno. El primer mandatario pidió disculpas porque -consideró- este tipo de encuentros debió haberse hecho siempre y más seguido en su equipo de trabajo y, cuando abrió el debate, dio libertad para que cada uno se explayara con libertad.
Más de uno de los funcionarios que subieron hasta San Javier para debatir se sorprendió con la actitud del gobernador, quien pacientemente escuchó y se interiorizó de los problemas que tienen los hombres para motorizar su gestión. No faltó quien señalara los serios problemas que hay para movilizar expedientes dentro de la administración pública. También estuvo el que advirtió muchas veces que desde una repartición se inician tareas idénticas a las que realizan otras.
En síntesis, los propios funcionarios denunciaron graves falencias burocráticas (también hubo quejas sobre el conflicto que genera realizar un gasto nimio) que no hacen más frenar cualquier tarea. Además se puso en evidencia la falta casi total de comunicación entre las distintas áreas de Gobierno.

Un problema, dos consecuencias
Lamentablemente -como lo dijo el propio Miranda- este tipo de reuniones llega tarde, cuando sólo faltan seis meses para que termine el mandato. Para colmo, en ese lapso habrá cinco actos eleccionarios que perturbarán la tarea. Precisamente cuando los funcionarios señalaron la incomunicación quedó en claro -así lo susurraron varios participantes al volver del encuentro- que dentro de cada ministerio, de cada secretaría, e incluso de cada dirección los temas se ajustan al criterio del padrino político de turno, y muchas veces lo que se debate no es el fondo del asunto sino cómo cumplir con el dirigente político que delegó ese cargo. Finalmente, se puede inferir que -como siempre se supo- las peleas internas entre los dirigentes políticos han sido factor central para que no se pueda aplicar una política de gobierno concreta... si es que la hubo. Estos problemas sin dudas deberán ser contemplados por los candidatos a ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo, si no todo será en vano.

Miranda lo hizo
El gobernador mostró durante sus primeros años de gestión una política de mando que se caracterizó por un perfil esquivo, que siempre encontraba "atiende-celulares" o escudos humanos que daban las órdenes en su nombre. La actitud que exhibió en los últimos días es diferente, y hasta fue elogiada por algunos de los presentes en San Javier.
En los últimos tiempos, Miranda adquirió una forma fantasmagórica y sólo se corporizó ante determinados anuncios en favor de su gobierno. La estrategia aparecía como un respaldo a su amigo José Alperovich, cuyo equipo no ve con buenos ojos que la mala imagen del mandatario enlode su postulación a gobernador.
Sin embargo, en los últimos días los hombres y las mujeres cercanos al mandatario se ocuparon de subrayar que el emperador Miranda estaba vivo. El consiguió que Esteban Jerez desapareciera. Los rumores que corren por los pasillos de la Casa de Gobierno sostienen que la habilidad política y de acuerdos subterráneos de Julio Antonio I permitió que Jerez dejara la Fiscalía Anticorrupción, algo que no se logró ni con operadores en la Justicia ni con legisladores obsecuentes. A la vez, sostienen que con la candidatura del fiscal se produjo tal división que José Alperovich camina con paso firme y seguro a la gobernación. No faltan los que auguran una alianza entre Olijela Rivas y Antonio Bussi para terminar de desordenar todas las líneas de la oposición. Pensar que Miranda es el hacedor de todo eso es un tanto exagerado, pero hay quienes todavía creen en las brujas.

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