La Ley de Acefalía que rige en la Nación recorrió un intrincado camino de modificaciones casi desde el inicio de la actividad de las instituciones constitucionales del país hasta llegar al texto actual.
El 19 de septiembre de 1868 nació la primera norma de Acefalía (Ley Nº 252). El presidente, Bartolomé Mitre, estuvo en el frente de batalla junto a las tropas nacionales durante la guerra contra Paraguay y en 1865 tuvo que delegar sus funciones en el vicepresidente, el tucumano Marcos Paz. Tres años después, Paz falleció como consecuencia del cólera y se produjo un vacío legal que duró 16 días, durante los cuales los ministros asumieron las resoluciones indispensables para gobernar. Al regresar Mitre, la crisis se solucionó.
En 1975, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, el Congreso Nacional aprobó la primera modificación al texto centenario (Nº 20.972). La intención de los parlamentarios fue contener la influencia del ministro de Bienestar Social, José López Rega. Tras un trámite rápido, se suprimieron unas pocas oraciones: eran las que establecían que cualquier ministro en funciones podría ser elegido sucesor presidencial, además de un legislador o de un gobernador. Días después, López Rega renunció a su cargo y abandonó el país.
Después de 27 años, se reformó nuevamente la norma debido a la crisis institucional derivada de la renuncia del presidente, Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001:para entonces no había vicepresidente en funciones, por la dimisión de Carlos Alvarez en 2000. Desde 2002, está vigente la Ley 25.716: fija que si las ausencias del presidente y del vice fueran permanentes, el Congreso deberá elegir un diputado, senador o gobernador para completar el mandato interrumpido. En ese momento, se designó a Eduardo Duhalde en el cargo.
En el texto se aclara: "en caso de existir presidente y vicepresidente de la Nación electos, éstos asumirán los cargos acéfalos". Así, Néstor Kirchner pudo asumir en mayo de 2003, cuando originalmente debería haberlo hecho en diciembre de ese año. La norma agrega que "desde la asunción (...) hasta la iniciación del período para el que hayan sido electos, no será considerado a los efectos de la prohibición prevista en el artículo 90 de Constitución" (plazo máximo de mandato presidencial).
La diferencia más importante entre la disposición nacional y la de Tucumán es que en la provincia se excluye a las autoridades del Poder Judicial. En cambio, en la Nación, ante la ausencia del primer mandatario y del vicepresidente, el presidente de la Corte Suprema de Justicia figura en la lista de sucesión detrás del presidente provisorio del Senado y del titular de Diputados.
El 19 de septiembre de 1868 nació la primera norma de Acefalía (Ley Nº 252). El presidente, Bartolomé Mitre, estuvo en el frente de batalla junto a las tropas nacionales durante la guerra contra Paraguay y en 1865 tuvo que delegar sus funciones en el vicepresidente, el tucumano Marcos Paz. Tres años después, Paz falleció como consecuencia del cólera y se produjo un vacío legal que duró 16 días, durante los cuales los ministros asumieron las resoluciones indispensables para gobernar. Al regresar Mitre, la crisis se solucionó.
En 1975, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, el Congreso Nacional aprobó la primera modificación al texto centenario (Nº 20.972). La intención de los parlamentarios fue contener la influencia del ministro de Bienestar Social, José López Rega. Tras un trámite rápido, se suprimieron unas pocas oraciones: eran las que establecían que cualquier ministro en funciones podría ser elegido sucesor presidencial, además de un legislador o de un gobernador. Días después, López Rega renunció a su cargo y abandonó el país.
Después de 27 años, se reformó nuevamente la norma debido a la crisis institucional derivada de la renuncia del presidente, Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001:para entonces no había vicepresidente en funciones, por la dimisión de Carlos Alvarez en 2000. Desde 2002, está vigente la Ley 25.716: fija que si las ausencias del presidente y del vice fueran permanentes, el Congreso deberá elegir un diputado, senador o gobernador para completar el mandato interrumpido. En ese momento, se designó a Eduardo Duhalde en el cargo.
En el texto se aclara: "en caso de existir presidente y vicepresidente de la Nación electos, éstos asumirán los cargos acéfalos". Así, Néstor Kirchner pudo asumir en mayo de 2003, cuando originalmente debería haberlo hecho en diciembre de ese año. La norma agrega que "desde la asunción (...) hasta la iniciación del período para el que hayan sido electos, no será considerado a los efectos de la prohibición prevista en el artículo 90 de Constitución" (plazo máximo de mandato presidencial).
La diferencia más importante entre la disposición nacional y la de Tucumán es que en la provincia se excluye a las autoridades del Poder Judicial. En cambio, en la Nación, ante la ausencia del primer mandatario y del vicepresidente, el presidente de la Corte Suprema de Justicia figura en la lista de sucesión detrás del presidente provisorio del Senado y del titular de Diputados.








