15 Marzo 2010 Seguir en 
La castración química no es definitiva. No es una castración quirúrgica, ni tampoco una forma de esterilización. No produce cambios físico, si no que se refiere a medicamentos destinados a reducir la libido y el apetito sexual. En general se la aplica a violadores, pedófilos y otros delincuentes sexuales para impedir que reincidan en el delito.
Según Gustavo Zalazar, médico especialista en urología, el método de castración química es un bloqueo químico hipofisiario. Se bloque a la hormona luteinizante que en el hombre es la proteína que regula la secreción de testosterona. "El sistema también es utilizado para tratar el cáncer de próstata", explicó el especialista.
Los tratamientos para inhibir la actividad sexual pueden ser aplicados por vía oral u inyectable. Según el urólogo las dosis de hormonas varían de acuerdo al tratamiento y se pueden combinar las ingesta de pastillas con las inyecciones. "Hay inyecciones de goserelina, que se aplican una vez al mes y otras que se deben usar cada tres meses", detalló. El efecto no es inmediato. Para obtener un buen resultado el tratamiento debe ser continuo, según lo explicado por el especialista.
El método es muy costoso. Cada inyección cuesta alrededor de $ 1.700.
Tumores en la hipófisis, dolores musculares, trastornos en el sueño, sudación y síntomas gastrointestinales son algunos de los efectos secundarios que puede traer consigo el tratamiento. "Se debe realizar un monitoreo constante del paciente para su mayor seguridad", explicó el médico.
Según Gustavo Zalazar, médico especialista en urología, el método de castración química es un bloqueo químico hipofisiario. Se bloque a la hormona luteinizante que en el hombre es la proteína que regula la secreción de testosterona. "El sistema también es utilizado para tratar el cáncer de próstata", explicó el especialista.
Los tratamientos para inhibir la actividad sexual pueden ser aplicados por vía oral u inyectable. Según el urólogo las dosis de hormonas varían de acuerdo al tratamiento y se pueden combinar las ingesta de pastillas con las inyecciones. "Hay inyecciones de goserelina, que se aplican una vez al mes y otras que se deben usar cada tres meses", detalló. El efecto no es inmediato. Para obtener un buen resultado el tratamiento debe ser continuo, según lo explicado por el especialista.
El método es muy costoso. Cada inyección cuesta alrededor de $ 1.700.
Tumores en la hipófisis, dolores musculares, trastornos en el sueño, sudación y síntomas gastrointestinales son algunos de los efectos secundarios que puede traer consigo el tratamiento. "Se debe realizar un monitoreo constante del paciente para su mayor seguridad", explicó el médico.
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