Las entretenidas curiosidades de nuestra historia

Desmitificación y rescate de próceres.

14 Marzo 2010
Historia
HISTORIAS DE CORCELES Y DE ACERO DE 1810 - 1824
DANIEL BALMACEDA
(Sudamericana - Buenos Aires)

Cuando las vacaciones, desafortunadamente, llegan a su fin, me encargan, tardíamente, comentar un libro ideal para leer bajo una sombrilla con vista al mar y una Coca-Cola con mucho hielo. Se trata de las menudencias o curiosidades de la crónica histórica contadas por Daniel Balmaceda en Historias de Corceles y de Acero. El libro es un nutrido y entretenido anecdotario basado en fuentes bibliográficas serias, y donde un lector se entera de las liviandades y también de las pasiones de los precursores de la gesta patriótica. Ese mismo lector transita de la mano de Balmaceda por antiguos empedrados porteños, se encuentra con inventores alucinados como los de Roberto Arlt: un judío neoyorquino que llegó a nuestras costas y propuso su invento a los integrantes de la Junta Grande: el primer submarino. O descubre que el primer invento argentino fue el de un globo aerostático dirigido.
El lector también puede advertir que el famoso tamborcito de Tacuarí jamás existió, y que los verdaderos héroes de esa batalla fueron los bravos correntinos, injustamente olvidados; que la madre de Sarmiento cabalgó durante horas con dolores espantosos de parto, y parió a Don Faustino sin tiempo de aguardar la llegada de la partera. El gusto de los hombres de mayo por la tauromaquia y los lugares en donde estaba situada la plaza de toros; las heridas de batalla de Manuel Dorrego, protagonista del primer caso de entubación esofágica de nuestra historia médica; la guerra de peinados entre las chicas de 1817, realistas a la manera de los actuales floggers y la obligación por decreto revolucionario de peinar el cabello hacia el lado inverso.

Un paseo aséptico por nuestra historia
El libro abarca el periodo de 1810 a 1824 y respira un gusto, por parte del autor, por rescatar la valentía de los olvidados, como el sargento tucumano Mariano Gómez o el teniente Gregorio Aráoz de Lamadrid; también la ineficacia de generales como Rondeau, llamado por sus soldados "Mamita Rondeau". El libro hace brillar o ensombrecer las calles tucumanas con innumerables episodios de la crónica histórica. Alejado de las ideologías, la historia argentina en Historias de corceles y de aceros resulta una crónica de hechos desvinculados a intereses económicos o luchas de clases. Para Daniel Balmaceda esto es lo de menos puesto que, fiel a una época carente de debates ideológicos, pasea asépticamente por la historia.
En la cultura globalizada es preferible involucrarse en el perfume de la época y contar la historia de una manera agradable a la lectura, y hasta a veces adormecerse cuando el sol invade el interior de la sombrilla, y el lector se queda soñando con la belleza de una ciudad enterrada por capas de generaciones, por mampostería vulgar, y porque el tiempo no sólo se lleva las pasiones rescatadas de la mano de un historiador lúcido y entretenido, sino también las causas y los verdaderos intereses de las luchas. En síntesis: un libro para aprender y distraerse en la reposera de la playa.
© LA GACETA

Marcos Rosenzvaig

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