17 Enero 2010 Seguir en 
El análisis templado del académico alemán Kurt Weyland contrasta con las opiniones encendidas que describen el ballotage como un punto de inflexión para Chile. "El futuro de Chile es promisorio cualquiera sea el resultado de los comicios", dice en español fluido a LA GACETA. Aunque advierte signos de cansancio y de conflictividad en el oficialismo, Weyland, de 51 años, estima que Frei está condicionado por la senda de crecimiento económico, progreso social y democratización plena que defendió su partido. "También es cierto que es importante la alternancia: si la derecha debe ganar en algún momento, mejor con la Renovación Nacional de Piñera que con la Unión Demócrata Independiente", expone desde Texas.
-¿Qué condiciones supone la posibilidad real de alternancia?
-Requiere de la competencia entre el oficialismo y una oposición con capacidad efectiva para gobernar. Este esquema es esencial para la democracia. Chile lo ha alcanzado, así como Costa Rica, Uruguay, Brasil y México, no así la Argentina y Colombia, por ejemplo.
-Según los sondeos, Piñera tiene tantas o más posibilidades de vencer que Frei. Pero si gana, gobernará con un Congreso adverso...
-Creo que la sociedad chilena bastante madura, y que las lecciones de 25 años de turbulencias (1965-90) refuerzan esta responsabilidad. Piñera no es de la derecha dura: ¡es de familia democristiana! Buscará la negociación.
-La inequidad sigue siendo un problema en Chile. ¿Las reformas sociales de la Concertación fueron desatinadas o insuficientes?
-Chile ha reducido la pobreza de manera impresionante: del 40% en 1990, al 13% en 2006. Es un progreso fundado en el crecimiento económico sostenido y en programas sociales profundos. ¡La pobreza disminuyó aún en la recesión de 1999-2000! La situación difiere de Venezuela, donde Chávez ha mejorado los índices solamente con los ingresos excepcionales del petróleo. Sin embargo, la desigualdad social sigue siendo muy alta en Chile. Pero este es un problema recurrente en el mundo económicamente globalizado.
-Bachelet y Fernández de Kirchner fueron las primeras presidentas elegidas democráticamente en sus respectivos países. ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre ellas?
-La mayor es que Fernández tiene un marido prepotente y Bachelet, no. Es un chiste, pero esconde un poco de verdad. Pienso que la presidenta chilena hizo un buen gobierno a partir del principio de la negociación, como era esperable en la lideresa de una coalición bastante equilibrada. La mandataria argentina, en cambio, intenta mantener el estilo autoritario que utilizó su marido y que, lamento decir, es tradición peronista.
-¿La prepotencia es sostenible a mediano o largo plazo?
-El ex presidente Kirchner eludió la negociación en una época de recuperación y bonanza, cuando tenía un gran apoyo social y político. Su esposa actúa del mismo modo en un momento de debilidad -su popularidad es una de las más bajas de Latinoamérica- y en el contexto de complejos problemas internos. Esa obstinación prepotente puede desembocar en la próxima crisis. ¡Es el patrón de altibajos, bonanza y colapso que ha caracterizado a la Argentina y que tanto daño ha causado al país!
-¿Qué condiciones supone la posibilidad real de alternancia?
-Requiere de la competencia entre el oficialismo y una oposición con capacidad efectiva para gobernar. Este esquema es esencial para la democracia. Chile lo ha alcanzado, así como Costa Rica, Uruguay, Brasil y México, no así la Argentina y Colombia, por ejemplo.
-Según los sondeos, Piñera tiene tantas o más posibilidades de vencer que Frei. Pero si gana, gobernará con un Congreso adverso...
-Creo que la sociedad chilena bastante madura, y que las lecciones de 25 años de turbulencias (1965-90) refuerzan esta responsabilidad. Piñera no es de la derecha dura: ¡es de familia democristiana! Buscará la negociación.
-La inequidad sigue siendo un problema en Chile. ¿Las reformas sociales de la Concertación fueron desatinadas o insuficientes?
-Chile ha reducido la pobreza de manera impresionante: del 40% en 1990, al 13% en 2006. Es un progreso fundado en el crecimiento económico sostenido y en programas sociales profundos. ¡La pobreza disminuyó aún en la recesión de 1999-2000! La situación difiere de Venezuela, donde Chávez ha mejorado los índices solamente con los ingresos excepcionales del petróleo. Sin embargo, la desigualdad social sigue siendo muy alta en Chile. Pero este es un problema recurrente en el mundo económicamente globalizado.
-Bachelet y Fernández de Kirchner fueron las primeras presidentas elegidas democráticamente en sus respectivos países. ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre ellas?
-La mayor es que Fernández tiene un marido prepotente y Bachelet, no. Es un chiste, pero esconde un poco de verdad. Pienso que la presidenta chilena hizo un buen gobierno a partir del principio de la negociación, como era esperable en la lideresa de una coalición bastante equilibrada. La mandataria argentina, en cambio, intenta mantener el estilo autoritario que utilizó su marido y que, lamento decir, es tradición peronista.
-¿La prepotencia es sostenible a mediano o largo plazo?
-El ex presidente Kirchner eludió la negociación en una época de recuperación y bonanza, cuando tenía un gran apoyo social y político. Su esposa actúa del mismo modo en un momento de debilidad -su popularidad es una de las más bajas de Latinoamérica- y en el contexto de complejos problemas internos. Esa obstinación prepotente puede desembocar en la próxima crisis. ¡Es el patrón de altibajos, bonanza y colapso que ha caracterizado a la Argentina y que tanto daño ha causado al país!







