17 Enero 2010 Seguir en 
SANTIAGO DE CHILE.- Un extraño ambiente envuelve a la segunda vuelta electoral que definirá hoy quien será el nuevo primer mandatario chileno. Sucede que a la apatía que demostró la ciudadanía del país vecino ante los comicios, se sumó la incertidumbre por lo reñido de los pronósticos, que dejan la posibilidad abierta tanto al retorno de la derecha como a la obtención del quinto mandato consecutivo de la alianza de centro izquierda.
El ex presidente y senador Eduardo Frei y el millonario empresario Sebastián Piñera pugnarán en las urnas una segunda vuelta que se prevé como la más estrecha de la reciente historia democrática. Piñera, favorito en los sondeos, previó un triunfo holgado sobre su contendiente, de al menos seis puntos, en contra de la sensación de última hora de una disputa reñida. "Lograremos un triunfo histórico para el país", aseguró el empresario en el entretiempo de un partido de fútbol que disputó ayer en la capital transandina. "Ya anoté tres goles y en el segundo tiempo voy a anotar tres más: hagan la suma. Esto es un vaticinio de lo que será mañana (por hoy)", afirmó.
Buen impacto
Desde la vereda opuesta, Frei reclamó contra los ataques del viernes de los voceros de Piñera, que decían que a los miembros del oficialismo les haría bien perder el poder y aprender a ganarse la vida. "Han insultado a la presidenta (Michelle Bachelet) y a los chilenos que trabajan", sostuvo el parlamentario demócrata cristiano.
Por su parte, el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, ante las declaraciones de Piñera y su comitiva, denunció que "el candidato opositor ha ofendido innecesariamente e injustificadamente a un montón de gente".
Todo preparado
Un total de 34.000 urnas fueron habilitadas para recibir, a partir de las 7, a los más de 8,2 millones de ciudadanos en condiciones de participar de este ballotage.
El liderazgo en las encuestas que mantuvo el candidato de Alianza para el Cambio desde la misma noche en que se escrutó la primera vuelta electoral, el 13 de diciembre, trocó en un clima de paridad y empate técnico que insufló entusiasmo en la Concertación, que gobierna Chile desde hace 20 años.
El cambio de expectativas se puso de manifiesto a partir de un sondeo publicado esta semana por una consultora, que planteó una diferencia de 1,8 por ciento a favor de Piñera, esto es una diferencia que está dentro del margen de error del 3% que tiene la muestra.
También aportó al entusiasmo del oficialismo el respaldo de última hora recibido por parte del ex concertacionista Marco Enríquez Ominami, quien se enfrenta al desafío de intentar fortalecer una tercera fuerza electoral o integrarse al frente progresista que ya se anticipa para contener a aquellos ajenos a los partidos tradicionales. Por otro lado, Pérez Yoma comparó las elecciones con el plebiscito de 1988 al insistir en las diferencias de los candidatos presidenciales frente a la figura del fallecido general Augusto Pinochet y señaló que la tarea de la Concertación será ver si mañana logra aunar a "las fuerzas del NO".
En este sentido, la agenda de Derechos Humanos en Chile fue uno de los ejes centrales de la campaña electoral y el resultado de las elecciones podrá marcar la manera en que se continuarán las políticas y el avance de las materias pendientes o la posibilidad de que se ingrese en un retroceso en el área. El resultado de estos comicios pondrá en juego dos visiones de políticas sociales y de posiciones frente al marco constitucional del país. Por un lado, la derecha, defensora de un Estado subsidiaria, que apela a la actividad privada para resolver las carencias sociales. Por otro, la heterogénea centro izquierda que propugna un Estado de Bienestar y derogar la Constitución, heredada de la dictadura.
El vencedor, no obstante, deberá sortear un Congreso sin mayoría de ningún bloque, debido a la presencia de comunistas, regionalistas e independientes. (Télam-DPA)
El ex presidente y senador Eduardo Frei y el millonario empresario Sebastián Piñera pugnarán en las urnas una segunda vuelta que se prevé como la más estrecha de la reciente historia democrática. Piñera, favorito en los sondeos, previó un triunfo holgado sobre su contendiente, de al menos seis puntos, en contra de la sensación de última hora de una disputa reñida. "Lograremos un triunfo histórico para el país", aseguró el empresario en el entretiempo de un partido de fútbol que disputó ayer en la capital transandina. "Ya anoté tres goles y en el segundo tiempo voy a anotar tres más: hagan la suma. Esto es un vaticinio de lo que será mañana (por hoy)", afirmó.
Buen impacto
Desde la vereda opuesta, Frei reclamó contra los ataques del viernes de los voceros de Piñera, que decían que a los miembros del oficialismo les haría bien perder el poder y aprender a ganarse la vida. "Han insultado a la presidenta (Michelle Bachelet) y a los chilenos que trabajan", sostuvo el parlamentario demócrata cristiano.
Por su parte, el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, ante las declaraciones de Piñera y su comitiva, denunció que "el candidato opositor ha ofendido innecesariamente e injustificadamente a un montón de gente".
Todo preparado
Un total de 34.000 urnas fueron habilitadas para recibir, a partir de las 7, a los más de 8,2 millones de ciudadanos en condiciones de participar de este ballotage.
El liderazgo en las encuestas que mantuvo el candidato de Alianza para el Cambio desde la misma noche en que se escrutó la primera vuelta electoral, el 13 de diciembre, trocó en un clima de paridad y empate técnico que insufló entusiasmo en la Concertación, que gobierna Chile desde hace 20 años.
El cambio de expectativas se puso de manifiesto a partir de un sondeo publicado esta semana por una consultora, que planteó una diferencia de 1,8 por ciento a favor de Piñera, esto es una diferencia que está dentro del margen de error del 3% que tiene la muestra.
También aportó al entusiasmo del oficialismo el respaldo de última hora recibido por parte del ex concertacionista Marco Enríquez Ominami, quien se enfrenta al desafío de intentar fortalecer una tercera fuerza electoral o integrarse al frente progresista que ya se anticipa para contener a aquellos ajenos a los partidos tradicionales. Por otro lado, Pérez Yoma comparó las elecciones con el plebiscito de 1988 al insistir en las diferencias de los candidatos presidenciales frente a la figura del fallecido general Augusto Pinochet y señaló que la tarea de la Concertación será ver si mañana logra aunar a "las fuerzas del NO".
En este sentido, la agenda de Derechos Humanos en Chile fue uno de los ejes centrales de la campaña electoral y el resultado de las elecciones podrá marcar la manera en que se continuarán las políticas y el avance de las materias pendientes o la posibilidad de que se ingrese en un retroceso en el área. El resultado de estos comicios pondrá en juego dos visiones de políticas sociales y de posiciones frente al marco constitucional del país. Por un lado, la derecha, defensora de un Estado subsidiaria, que apela a la actividad privada para resolver las carencias sociales. Por otro, la heterogénea centro izquierda que propugna un Estado de Bienestar y derogar la Constitución, heredada de la dictadura.
El vencedor, no obstante, deberá sortear un Congreso sin mayoría de ningún bloque, debido a la presencia de comunistas, regionalistas e independientes. (Télam-DPA)







