"La sociedad sabe que esto podría haberle pasado a cualquiera"

Claudio Roselló dijo que decidió no hacer hoy una nueva marcha de protesta para proteger a sus hijos en una fecha tan especial

13 Enero 2010

Los pasillos de la sede penal de Tribunales ya no son extraños para Claudio Roselló. El viudo de Silvia Castillo los conoció hace nueve días, cuando realizó una marcha junto a sus familiares para reclamar justicia. Ese día, el hombre regresó esperanzado a su casa, luego de una entrevista con el fiscal de feria, Carlos Sale. Sin embargo, Roselló advirtió antes de retirarse que la protesta se iba a repetir hoy, cuando se cumple un mes del brutal homicidio, si los investigadores no obtenían pistas firmes. "No vamos a hacer nada por ahora. Realmente fue muy fuerte para mis hijos la primera vez, y no quiero exponerlos en una fecha tan difícil", señaló ayer Roselló. Sin embargo, aclaró que no está del todo conforme con los resultados obtenidos: "da bronca saber que esos infelices siguen sueltos".

- ¿Siente aún que la investigación está mejor encaminada?

- Bueno, nos dicen que se están haciendo operativos y que los están buscando a esos dos. Parece ser cierto, pero por ahora no nos dieron ninguna solución. Hubo que esperar veintitantos días por una orden de detención, y eso no se entiende. No sé quién tiene la culpa, si la Policía o la Justicia. Pero acá no las cosas no están funcionando bien.

- Hoy (por ayer) estuvo en Tribunales. ¿Vino a interiorizarse sobre la causa?

- Sí, pero finalmente no hubo oportunidad de que nos reunamos (con Sale). De todas maneras, está mostrando muy buena voluntad. Tiene un ánimo que no tenía el fiscal (Carlos) Albaca. En esos momentos estaba todo muy frenado; aparentemente, ahora se están agilizando más los trámites y eso es importante.

- ¿Por eso desistió de realizar la marcha?

- En realidad, no la vamos a hacer por el momento. Mañana (por hoy) me dedicaré a mi familia, a mis hijos. Tengo que contenerlos. Pero eso no quiere decir que pierda de vista lo demás. Quizás la semana que viene o más adelante hagamos algo, porque esto sigue en lo mismo. Todos trabajan; eso está bien. Pero no hay novedades y eso nos preocupa. Aún no está planificado, pero estuvimos conversando con mi cuñado (Miguel Castillo) y si es necesario vamos a repetir lo que hicimos la otra vez.

- ¿Qué le dicen los tucumanos en la calle?

- Cuando me reconoce, la gente me da fuerzas. Todos me dicen que esto no puede seguir así y me dan aliento para que no baje los brazos. Los tucumanos sienten esa bronca porque nosotros somos personas comunes, laburantes. Mi mujer y yo fuimos siempre empleados de comercio. No somos empresarios; la peleábamos día a día para conseguir nuestras cosas, para llegar a fin de mes. Y la sociedad se siente identificada porque sabe que esto podría haberle pasado a cualquiera: aparecen dos tipos de la nada y te arruinan la vida, así como así.

- ¿Tiene miedo de que vuelvan a aparecer?

- Realmente, nunca se me cruzó por la cabeza que nos busquen. Pero de esta gente se puede esperar cualquier cosa, porque está visto que no les importa la vida ajena. Lógicamente, por mí yo no me preocupo, aunque sí por mis hijos. Ellos son chicos, y ahora están de vacaciones. Cuando vuelvan a clases y tengan que reanudar sus vidas habituales quizás la situación sea otra. Porque hoy yo tengo un patrullero en la puerta de mi casa, pero a cinco cuadras de ahí ya no hay más policías, ya no es tranquilo.

- ¿Es más difícil sobrellevar lo que pasó bajo estas circunstancias?

- Lógicamente. Si nos dijeran: "listo, ya los tenemos a los dos tipos presos", el panorama sería otro. Uno ya podría desenchufarse un poco, vivir el duelo y seguir. Pero hoy por hoy tengo esta preocupación constante, además de proteger a mis hijos. Obviamente, que condenen a esos tipos no me devuelve a mi mujer, pero al menos me deja la tranquilidad de que esos infelices no estarán sueltos.

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