23 Abril 2002 Seguir en 
"Lo que Dios quiera" ha dicho el Presidente que puede ocurrir, poniendo al Congreso contra las cuerdas para que apruebe el paquete del gobierno. Poco antes había regresado el ministro de Economía, precedido por una advertencia suya muy testimonial de la dura interna que deberá superar Eduardo Duhalde para alcanzar un acuerdo en el frente internacional y evitar con ello un giro más grave aun de la crisis. Remes Lenicov fue concluyente, admonitorio y anticipador de su alejamiento si aquél llamado urgente de atención no se satisface por el propio gobierno, el Parlamento, las provincias y la Corte. "No cabe hacer una discusión -precisó el ministro despues de observar personalmente lo que ocurre en los despachos de Washington- sobre si el mundo está equivocado o no. Tenemos que actuar con mucho pragmatismo, y si el mundo va para un lado y van todos para allá, no podemos ser la oveja negra". El estado de exaltación con que el país atraviesa los actuales momentos de incertidumbre y vértigo político, no ha dejado el espacio necesario para que se atienda adecuadamente esa dura sentencia del hombre más importante que hoy tiene el gobierno, observado desde todos los extremos del debate. En su círculo íntimo, a poco de su retorno, se aseguraba sin bajar demasiado la voz que la semana será decisiva para la continuidad en el cargo, que dependerá de lo que ocurra en el Congreso durante los dias inmediatos.
Los puntos duros
Por lo pronto, no hay muchas dudas de que el nuevo plan bonex será convertido en ley, aunque sin excluir probables enmiendas no fundamentales al proyecto del Poder Ejecutivo. La incertidunmbre del Palacio de Hacienda concierne a las reformas de los sistemas legales de quiebras y de subversión económica, donde el oficialismo parlamentario está librando una batalla que roza ideologías y condena el pragmatismo exigido por el ministro de Economía.
La situación fiscal de las provincias es otra cuestión que traba el acuerdo con el Fondo Monetario, pero en Poder Ejecutivo se la observa siempre con puertas de escape alternativas, pues los gobernadores saben que, a fin de cuentas, despues del fracaso en el frente externo llegaría indefectiblemente al diluvio igualmente para ellos. Al menos el panorama puede comenzar a cambiar despues de que tanto en Washington, como el viceministro de Economía, Jorge Todesca, tambien dijera ahora aquí, "nadie ha pedido cuatrocientos mil despidos" en el sector público.
El bumerán
El juicio político a los jueces de la Corte Suprema se ha convertido en un bumerán que el Poder Ejecutivo y la gran mayoría del oficialismo parlamentario están tratando de esquivar, mediante urgidas gestiones del propio Duhalde. "El Presidente deberá convencer ahora a Raúl Alfonsín y al jefe del partido Angel Rozas para que refuerce el apoyo radical para congelar la cuestión, al menos por un tiempo", apuntaba al comenzar la semana una importante autoridad de Diputados. El gobierno, que alentó al asumir ese juicio al tribunal supremo, necesita ahora de la mayoría de sus jueces un pronunciamiento decisivo que avale la constitucionalidad de las medidas en juego para escapar a la crisis del corralito. Hasta aquí, los episodios transcurridos en la relación de la Justicia con el gobierno, testimonian así cuán impregnada de oportunismo puede estar la política nacional.
Los puntos duros
Por lo pronto, no hay muchas dudas de que el nuevo plan bonex será convertido en ley, aunque sin excluir probables enmiendas no fundamentales al proyecto del Poder Ejecutivo. La incertidunmbre del Palacio de Hacienda concierne a las reformas de los sistemas legales de quiebras y de subversión económica, donde el oficialismo parlamentario está librando una batalla que roza ideologías y condena el pragmatismo exigido por el ministro de Economía.
La situación fiscal de las provincias es otra cuestión que traba el acuerdo con el Fondo Monetario, pero en Poder Ejecutivo se la observa siempre con puertas de escape alternativas, pues los gobernadores saben que, a fin de cuentas, despues del fracaso en el frente externo llegaría indefectiblemente al diluvio igualmente para ellos. Al menos el panorama puede comenzar a cambiar despues de que tanto en Washington, como el viceministro de Economía, Jorge Todesca, tambien dijera ahora aquí, "nadie ha pedido cuatrocientos mil despidos" en el sector público.
El bumerán
El juicio político a los jueces de la Corte Suprema se ha convertido en un bumerán que el Poder Ejecutivo y la gran mayoría del oficialismo parlamentario están tratando de esquivar, mediante urgidas gestiones del propio Duhalde. "El Presidente deberá convencer ahora a Raúl Alfonsín y al jefe del partido Angel Rozas para que refuerce el apoyo radical para congelar la cuestión, al menos por un tiempo", apuntaba al comenzar la semana una importante autoridad de Diputados. El gobierno, que alentó al asumir ese juicio al tribunal supremo, necesita ahora de la mayoría de sus jueces un pronunciamiento decisivo que avale la constitucionalidad de las medidas en juego para escapar a la crisis del corralito. Hasta aquí, los episodios transcurridos en la relación de la Justicia con el gobierno, testimonian así cuán impregnada de oportunismo puede estar la política nacional.







