05 Enero 2010 Seguir en 
"Casi me mato", repitió varias veces. Nunca imaginó que iba a llevarse recuerdos de Tucumán en su cuerpo. Esa velada del 17 de agosto de 1985 los reflectores lo encandilaron mientras recorría temas y proyecciones de su espectáculo "Vengo a ocupar mi lugar". Las botas doradas con lentejuelas de su atuendo se enredaron de golpe y él cayó sobre el escenario del club Villa Luján ante el estupor del público y de los músicos. Sandro fue llevado de inmediato al ómnibus-camarín mientras por micrófono se solicitaba la presencia de algún médico que estuviera en el estadio.
"Los reflectores me encandilaron y no vi que el escenario terminaba", le contó a LA GACETA, mientras se quejaba de golpes en el cuello y en el brazo derecho. Sin embargo, no perdió el humor y le dijo al periodista: "¿viste que, como te decía ayer en la entrevista, con esta ropa dorada parezco un alfajor". Sandro se sobrepuso al dolor y regresó al escenario para terminar su show. El público comenzó a cantar el "Cumpleaños feliz" que era el 19 de agosto.
Como un meteoro
Su ascenso fue meteórico desde que en 1963 inició su camino con "Los de fuego", un cuarteto que incursionaba en el rock y en el que lo mostraba como un fervoroso vocalista. En poco tiempo, Sandro llegó a ser considerado "figura máxima de la canción popular en la Argentina". Las giras por Centroamérica y Estados Unidos consolidaron rápidamente su fama. A fines de la década de 1960 ganó el Festival de Buenos Aires con "Quiero llenarme de ti", canción que fue el leit motiv de un film que se estrenó en EE.UU. en 1969.
El 29 de enero de 1972, LA GACETA anunciaba la presentación de Sandro en el club Caja Popular. La actuación de "El muchacho de América", de 27 años, junto con su orquesta, había generado una gran expectativa. Como teloneros se presentaron "Luz de Bengala" y "Dimensión Gamma", dos conjuntos de música beat.
Casi 10 años transcurrieron hasta su nuevo recital que tuvo lugar el 12 de diciembre de 1981 en el club Villa Luján. "Cuando subo a un escenario interpreto a un personaje y ellos son, por lo general, románticos. Yo he vuelto a la balada porque considero que eso es lo que necesita la gente en esta época tan acuciada por la informática", le dijo a nuestro diario y sobre el constante asedio para develara sus amores, el artista dijo: "no hablo nunca de mi vida privada porque considero que a nadie le interesa qué hace Roberto Sánchez. Lo otro, lo de Sandro, es un personaje. Yo hago de Sandro como otros ejercen otras actividades. Y le puedo asegurar que a mí sólo me preocupa que mi médico me cure. Su intimidad no me atañe".
Muchas mujeres
Los carnavales tucumanos de febrero de 1985 trajeron la magia de sus canciones. "De gitano sólo tengo un abuelo, pero nada más", respondió sobre su nuevo apelativo. "Eso de la constancia en el amor es relativo. Lo importante es ser fiel a una mujer. Y yo he tenido muchas mujeres, pero siempre de a una. La constancia, en todo caso, impediría la fidelidad", afirmó.
Sandro regresó nuevamente el 20 de abril de 1991. Llegó al club Floresta con viejos éxitos y canciones de su nuevo disco. La noche anterior había actuado en Monteros. Tuvo que sobreponerse a un fuerte estado gripal para poder actuar. "Proyectos de trabajo siempre hay a montones. Pero también uno se cansa. Son 32 años, gracias a Dios, con éxito. Pero en verdad, nunca tuve una vida tranquila, me subí a los 13 años a un escenario y no bajé más. No conozco otra vida que esta", confesó cuando lo entrevistó LA GACETA.
Con "30 años de magia", un espectáculo que tuvo 18 presentaciones consecutivas en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, Sandro vino por última vez a Tucumán el 16 de octubre de 1993. "No es sencillo trabajar de ídolo. El que se compra la fama, pierde", dijo.
"Los reflectores me encandilaron y no vi que el escenario terminaba", le contó a LA GACETA, mientras se quejaba de golpes en el cuello y en el brazo derecho. Sin embargo, no perdió el humor y le dijo al periodista: "¿viste que, como te decía ayer en la entrevista, con esta ropa dorada parezco un alfajor". Sandro se sobrepuso al dolor y regresó al escenario para terminar su show. El público comenzó a cantar el "Cumpleaños feliz" que era el 19 de agosto.
Como un meteoro
Su ascenso fue meteórico desde que en 1963 inició su camino con "Los de fuego", un cuarteto que incursionaba en el rock y en el que lo mostraba como un fervoroso vocalista. En poco tiempo, Sandro llegó a ser considerado "figura máxima de la canción popular en la Argentina". Las giras por Centroamérica y Estados Unidos consolidaron rápidamente su fama. A fines de la década de 1960 ganó el Festival de Buenos Aires con "Quiero llenarme de ti", canción que fue el leit motiv de un film que se estrenó en EE.UU. en 1969.
El 29 de enero de 1972, LA GACETA anunciaba la presentación de Sandro en el club Caja Popular. La actuación de "El muchacho de América", de 27 años, junto con su orquesta, había generado una gran expectativa. Como teloneros se presentaron "Luz de Bengala" y "Dimensión Gamma", dos conjuntos de música beat.
Casi 10 años transcurrieron hasta su nuevo recital que tuvo lugar el 12 de diciembre de 1981 en el club Villa Luján. "Cuando subo a un escenario interpreto a un personaje y ellos son, por lo general, románticos. Yo he vuelto a la balada porque considero que eso es lo que necesita la gente en esta época tan acuciada por la informática", le dijo a nuestro diario y sobre el constante asedio para develara sus amores, el artista dijo: "no hablo nunca de mi vida privada porque considero que a nadie le interesa qué hace Roberto Sánchez. Lo otro, lo de Sandro, es un personaje. Yo hago de Sandro como otros ejercen otras actividades. Y le puedo asegurar que a mí sólo me preocupa que mi médico me cure. Su intimidad no me atañe".
Muchas mujeres
Los carnavales tucumanos de febrero de 1985 trajeron la magia de sus canciones. "De gitano sólo tengo un abuelo, pero nada más", respondió sobre su nuevo apelativo. "Eso de la constancia en el amor es relativo. Lo importante es ser fiel a una mujer. Y yo he tenido muchas mujeres, pero siempre de a una. La constancia, en todo caso, impediría la fidelidad", afirmó.
Sandro regresó nuevamente el 20 de abril de 1991. Llegó al club Floresta con viejos éxitos y canciones de su nuevo disco. La noche anterior había actuado en Monteros. Tuvo que sobreponerse a un fuerte estado gripal para poder actuar. "Proyectos de trabajo siempre hay a montones. Pero también uno se cansa. Son 32 años, gracias a Dios, con éxito. Pero en verdad, nunca tuve una vida tranquila, me subí a los 13 años a un escenario y no bajé más. No conozco otra vida que esta", confesó cuando lo entrevistó LA GACETA.
Con "30 años de magia", un espectáculo que tuvo 18 presentaciones consecutivas en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, Sandro vino por última vez a Tucumán el 16 de octubre de 1993. "No es sencillo trabajar de ídolo. El que se compra la fama, pierde", dijo.







