05 Enero 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La salida del Colegio de Arbitros de Jorge Romo, el hombre que gobernó durante los últimos 20 años el referato argentino y que suma unas cuatro décadas de amistad con Julio Grondona, es apenas un apéndice de una reforma, llámese purga.
Dirigentes de gran cercanía al máximo dirigente sabían que Romo tenía un final cercano, por una sucesión de decisiones que dejaron mal parada a la AFA y sobre todo al Colegio, que presidió a gusto y piacere. "Grondona ya le informó a Romo, aunque eso es parte de un paquete de cambios", le dijo a DyN un dirigente que suele transitar los pasillos de la AFA.
El resto del combo consiste en sacarse de encima a un grupo de árbitros sospechados de maniobras "antitéticas". Desde un sector dicen que son cinco, 2 de Primera y tres de la "B" Nacional.
Romo cometió pasos en falso que esta vez no le fueron inmunes. A ver: Gabriel Brazenas, designado para la "final" del Clausura 08/09 entre Vélez y Huracán, maculó su carrera por la sucesión de errores que pudieron haber cambiado el destino del juego. Hoy, Brazenas está parado, según dicen, por no dar la exigencia atlética. La designación de Pablo Lunati para el partido Banfield-Tigre luego de su problemática tarea en Newell?s-Arsenal fue otro dardo mal lanzado, que Grondona corrigió. Eso no es todo.
A Romo también le endilgan haber propuesto a Saúl Laverni para un partido de Bolivia cuando estaban frescas las acusaciones de un dirigente de Gimnasia de Jujuy de haberle dicho "bolivianos" a los jugadores de ese equipo. El último golpe fue la salida del Aníbal Hay, relaciones Públicas de AFA, en medio de sospechas de supuestos pedido de favores a Cristian Faraoni.
La última conquista de poder de Romo fue anular a Horacio Elizondo, otrora capo de la Dirección de Formación Arbitral (DFA). El sucesor de Elizondo, Miguel Scime, en cambio, manejó los tiempos sin enfrentar a Romo y dejó que los errores del dirigente esmerilen su poder.
Scime metió seis nuevos jueces en Primera y convirtió en internacional a Néstor Pitana, de 33 años. A propósito, bajar la edad, podría ser una de las formas para desprenderse de algunos árbitros.
La última movida fue incorporar a la DFA al ex internacional Angel Coerezza (único argentino en dirigir dos mundiales), hombre de autoridad, que no se dejaba siquiera tocar por los jugadores, casi un antónimo de Lunati.
Desde la DFA, un integrante cercano a la cúpula dijo: "no hay que hacer leña del árbol caído con la salida de Romo, aún cuando haya pisado la cabeza de los árbitros durante 17 años".
Dirigentes de gran cercanía al máximo dirigente sabían que Romo tenía un final cercano, por una sucesión de decisiones que dejaron mal parada a la AFA y sobre todo al Colegio, que presidió a gusto y piacere. "Grondona ya le informó a Romo, aunque eso es parte de un paquete de cambios", le dijo a DyN un dirigente que suele transitar los pasillos de la AFA.
El resto del combo consiste en sacarse de encima a un grupo de árbitros sospechados de maniobras "antitéticas". Desde un sector dicen que son cinco, 2 de Primera y tres de la "B" Nacional.
Romo cometió pasos en falso que esta vez no le fueron inmunes. A ver: Gabriel Brazenas, designado para la "final" del Clausura 08/09 entre Vélez y Huracán, maculó su carrera por la sucesión de errores que pudieron haber cambiado el destino del juego. Hoy, Brazenas está parado, según dicen, por no dar la exigencia atlética. La designación de Pablo Lunati para el partido Banfield-Tigre luego de su problemática tarea en Newell?s-Arsenal fue otro dardo mal lanzado, que Grondona corrigió. Eso no es todo.
A Romo también le endilgan haber propuesto a Saúl Laverni para un partido de Bolivia cuando estaban frescas las acusaciones de un dirigente de Gimnasia de Jujuy de haberle dicho "bolivianos" a los jugadores de ese equipo. El último golpe fue la salida del Aníbal Hay, relaciones Públicas de AFA, en medio de sospechas de supuestos pedido de favores a Cristian Faraoni.
La última conquista de poder de Romo fue anular a Horacio Elizondo, otrora capo de la Dirección de Formación Arbitral (DFA). El sucesor de Elizondo, Miguel Scime, en cambio, manejó los tiempos sin enfrentar a Romo y dejó que los errores del dirigente esmerilen su poder.
Scime metió seis nuevos jueces en Primera y convirtió en internacional a Néstor Pitana, de 33 años. A propósito, bajar la edad, podría ser una de las formas para desprenderse de algunos árbitros.
La última movida fue incorporar a la DFA al ex internacional Angel Coerezza (único argentino en dirigir dos mundiales), hombre de autoridad, que no se dejaba siquiera tocar por los jugadores, casi un antónimo de Lunati.
Desde la DFA, un integrante cercano a la cúpula dijo: "no hay que hacer leña del árbol caído con la salida de Romo, aún cuando haya pisado la cabeza de los árbitros durante 17 años".
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