23 Abril 2002 Seguir en 
Hace pocos días, dedicamos una extensa información al problema existente en la intersección de avenida Mate de Luna y Castro Barros. Ese sector de calzada -desde hace más de diez años, según los vecinos- se halla permanentemente lleno de agua. Eso significa, como es sabido, el deterioro del pavimento; el peligro de las maniobras que se realizan para esquivar el amplio charco; las salpicaduras sobre los transeúntes y demás inconvenientes.
Pero sucede que no se trata solamente de agua sino también de líquidos cloacales, hecho que convierte a ese anegamiento en un foco de enfermedades para la población. De acuerdo con el vecindario, el derrame proviene de la esquina Castro Barros y Anzorena. Está de más decir que las emanaciones nauseabundas vienen a agregar otra nota francamente desagradable al lugar.
Quienes habitan en la zona aseguran que sus reclamos al organismo responsable, en las más diversas épocas, han carecido siempre de eco efectivo.
Nos parece que la cuestión debe ser encarada con urgencia y como corresponde, para dar una solución definitiva a la seria deficiencia que reseñamos.
Pero sucede que no se trata solamente de agua sino también de líquidos cloacales, hecho que convierte a ese anegamiento en un foco de enfermedades para la población. De acuerdo con el vecindario, el derrame proviene de la esquina Castro Barros y Anzorena. Está de más decir que las emanaciones nauseabundas vienen a agregar otra nota francamente desagradable al lugar.
Quienes habitan en la zona aseguran que sus reclamos al organismo responsable, en las más diversas épocas, han carecido siempre de eco efectivo.
Nos parece que la cuestión debe ser encarada con urgencia y como corresponde, para dar una solución definitiva a la seria deficiencia que reseñamos.







