El 93% de los jóvenes que delinque es adicto a las drogas

Dan a conocer datos de un estudio y piden respuestas urgentes. La situación de los menores ingresó en una zona oscura.

COMPROMETIDOS CON LA LEY. La chicos cometen delitos para proveerse de drogas y alcohol, según un estudio. ARCHIVO LA GACETA / ANTONIO FERRONI
COMPROMETIDOS CON LA LEY. La chicos cometen delitos para proveerse de drogas y alcohol, según un estudio. ARCHIVO LA GACETA / ANTONIO FERRONI
09 Diciembre 2009
BUENOS AIRES.- En medio del debate que genera la inseguridad y la manera de resolver el problema de los menores que delinquen, un estudio al que tuvo acceso LA GACETA revela que el 93% de los jóvenes en conflicto con la ley presenta gravísimas adicciones. El escalofriante dato es el resultado de un trabajo elaborado por Claudio Stampalija -director del Centro de Estudios para la Prevención del Delito (CEPREDE) de la Universidad de Belgrano, en Buenos Aires-.

El informe también reveló que de la totalidad de adolescentes que delinquieron en alguna oportunidad, el 95% provino de hogares disfuncionales, con carencias emocionales, económicas, sociales y hasta recreativas. "La sociedad debe estar más que atenta al problema de los chicos con las drogas, especialmente hacia aquellos que tienen conflictos con la ley”, declaró Stampalija en una entrevista con "Diario Popular".

Además, precisó que los estudios indican que los chicos comienzan con el alcohol y siguen con la marihuana para pasar finalmente por el pegamento o paco. "También tiene una presencia importante la cocaína y las pastillas", expresó.

Sobre las causas de esta situación, indicó: "hay que buscarlas en el entramado social deteriorado para miles de familias y sus hijos. No existen las soluciones mágicas. Sí, en cambio, hay medidas que pueden traer expectativas en el corto plazo, pero tenemos que hacerlo juntos. Lo ideal sería reconocer que todos somos responsables".

Finalmente, Claudio Izaguirre, de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, manifestó al mismo periódico que estas personas no tienen espacios de recuperación. "Para peor, son observadas con desdén, desprecio o miedo por la sociedad", concluyó. (Especial)

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