MENDOZA.- Como un anticipo del carácter nacional de la Fiesta del Teatro, desde el primer día se presentaron elencos de Mendoza, Corrientes y Buenos Aires, y ayer, de Neuquén. Esta noche lo harán grupos de Tucumán, Córdoba y Santa Cruz. Todos trabajaron con dramaturgos nacionales y, en el caso de los correntinos, con una obra que investiga la idiosincrasia regional. Además, de una u otra manera, la condición social de la mujer es mirada críticamente.
En la inauguración no faltaron los manifiestos contra la guerra ni la reivindicación del teatro como expresión cultural formadora de la identidad. Pero, más allá de estos posicionamientos, quedaron en claro los desniveles y la desigualdad de formación que existe entre las regiones del país.
"Perras", dirigida por Enrique Federman (Buenos Aires) marcó el pico de la primera jornada. Dos hombres que pasean con sus mascotas relatan historias marginales que, poco a poco, retratan conflictos humanos, a veces tratados con hondo dramatismo, a veces con un humor absurdo. En las interpretaciones de Claudio Martínez Bel y Néstor Caniglia puede advertirse una sólida formación y una caracterización impecable. "Perras" ofrece un discurso sobre la soledad y las relaciones humanas, sobre el poder, tamizado por los vínculos de los personajes con sus perras, que van del afecto a la violencia.
El grupo "Las sillas" (Mendoza) trabajó con una obra de Mauricio Kartun "Rápido nocturno", en la que tres personajes esperan el paso del tren. Más que el ser argentino, aparece el "ser porteño", en una puesta que de realista, se transforma por momentos en costumbrista. Plagada de estereotipos de ese "ser", la propuesta no resultó atractiva.
"Un mundo raro", del grupo Aleph, de Corrientes, fue objeto de intensas discusiones, porque en un planteo regional, la música de Chavela Vargas aparece descontextualizada. El unipersonal indaga en tres mujeres sometidas a un destino de condena, pero no pasa de ser otra de las tantas versiones regionalistas, además de presentar baches en la misma puesta en relación con el espacio y con los objetos. (Jorge Figueroa, enviado especial)
En la inauguración no faltaron los manifiestos contra la guerra ni la reivindicación del teatro como expresión cultural formadora de la identidad. Pero, más allá de estos posicionamientos, quedaron en claro los desniveles y la desigualdad de formación que existe entre las regiones del país.
"Perras", dirigida por Enrique Federman (Buenos Aires) marcó el pico de la primera jornada. Dos hombres que pasean con sus mascotas relatan historias marginales que, poco a poco, retratan conflictos humanos, a veces tratados con hondo dramatismo, a veces con un humor absurdo. En las interpretaciones de Claudio Martínez Bel y Néstor Caniglia puede advertirse una sólida formación y una caracterización impecable. "Perras" ofrece un discurso sobre la soledad y las relaciones humanas, sobre el poder, tamizado por los vínculos de los personajes con sus perras, que van del afecto a la violencia.
El grupo "Las sillas" (Mendoza) trabajó con una obra de Mauricio Kartun "Rápido nocturno", en la que tres personajes esperan el paso del tren. Más que el ser argentino, aparece el "ser porteño", en una puesta que de realista, se transforma por momentos en costumbrista. Plagada de estereotipos de ese "ser", la propuesta no resultó atractiva.
"Un mundo raro", del grupo Aleph, de Corrientes, fue objeto de intensas discusiones, porque en un planteo regional, la música de Chavela Vargas aparece descontextualizada. El unipersonal indaga en tres mujeres sometidas a un destino de condena, pero no pasa de ser otra de las tantas versiones regionalistas, además de presentar baches en la misma puesta en relación con el espacio y con los objetos. (Jorge Figueroa, enviado especial)







