30 Noviembre 2009 Seguir en 
El rojo en las cuentas públicas que produce el "fútbol para todos" preocupa cada vez más al Gobierno nacional, que intenta reprivatizar la transmisión de los partidos cuanto antes. No obstante, de acuerdo con una investigación que publicó el diario "Clarín", el Estado pide cifras exorbitantes por los derechos. Por eso, por ahora las empresas no quieren involucrarse.
Cuando sacó de la cancha a TSC, el Gobierno se comprometió a pagarle $ 600 millones anuales a la AFA -hasta 2015- por el nuevo contrato. Pensaban cubrir buena parte de los costos con la recaudación publicitaria. Llamativamente, la pauta que ofrece cada fin de semana la pantalla de Canal 7 está vacía. Sólo se ven avisos de Presidencia de la Nación. Durante las primeras 15 fechas del Apertura apenas se recaudaron $ 5 millones de anunciantes privados.
Otro de los puntos polémicos es el formidable crecimiento del costo de las transmisiones. Por fecha, el Estado paga $ 764.739, un 257% más de lo que le costaba a Torneos y Competencias. El diario "La Nación" publicó que entre las empresas beneficiadas por este sobrecosto figura La Corte, propiedad de los hermanos Monzoncillo y cercana al matrimonio Kirchner. Algo está claro: este esquema es insostenible.
Cuando sacó de la cancha a TSC, el Gobierno se comprometió a pagarle $ 600 millones anuales a la AFA -hasta 2015- por el nuevo contrato. Pensaban cubrir buena parte de los costos con la recaudación publicitaria. Llamativamente, la pauta que ofrece cada fin de semana la pantalla de Canal 7 está vacía. Sólo se ven avisos de Presidencia de la Nación. Durante las primeras 15 fechas del Apertura apenas se recaudaron $ 5 millones de anunciantes privados.
Otro de los puntos polémicos es el formidable crecimiento del costo de las transmisiones. Por fecha, el Estado paga $ 764.739, un 257% más de lo que le costaba a Torneos y Competencias. El diario "La Nación" publicó que entre las empresas beneficiadas por este sobrecosto figura La Corte, propiedad de los hermanos Monzoncillo y cercana al matrimonio Kirchner. Algo está claro: este esquema es insostenible.
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