Sólo quienes la mataron saben dónde está Betty

Durante más de tres años se concretaron allanamientos y rastrillajes en toda la provincia, pero no se pudo descubrir el paradero de la maestra. La mujer fue vista por última vez con vida el 31 de julio de 2006. Iba a la casa de dos amigas. Según la Justicia, allí la asesinaron.

LA GACETA
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29 Noviembre 2009
Desde Trancas a La Cocha y desde Tafí del Valle a Cruz Alta. A pie, a caballo o en motocicletas. Con un georradar, con palas o con machetes. Durante 1.215 días, Angela Beatriz Argañaraz fue buscada prácticamente por toda la provincia, de todas las formas posibles. Los últimos rastros que se hallaron de la maestra fueron gotas de sangre, encontradas dentro del departamento céntrico que era habitado por dos de las imputadas, Nélida Fernández y Susana Acosta, hace más de tres años. Desde entonces,  nada se sabe de la docente.
A tres días del inicio del juicio por el homicidio de Betty, la principal inquietud de la familia de la maestra y de los investigadores que trabajan en la causa aún no tiene respuesta: ¿dónde está el cuerpo de la mujer?
La fría mañana del 31 de julio de 2006, Argañaraz tomó un colectivo a pocas cuadras de su casa, en El Manantial. Era la última vez iba a dictar clases en el colegio Padre Roque Correa, pues le habían ofrecido el cargo de directora. Ella había lo había aceptado, pero el nombramiento aún no era oficial. Las autoridades de la institución la esperaban ese día para que confirmara su respuesta. Pero Betty jamás llegó.
Testigos vieron a la docente, que tenía 45 años, bajarse del ómnibus en la zona del Abasto. Allí subió a un remise y, según los investigadores, le pidió al conductor que la llevara hasta calle Catamarca 30. En ese edificio vivían las ex novicias Acosta y Fernández. La primera de ellas era compañera de Argañaraz en el colegio Padre Roque Correa.
Mediante una pericia, según el expediente, la fiscala Adriana Giannoni averiguó que Fernández le había mandado un mensaje de texto a Betty diciéndole que pasara por su departamento, pues ella y Acosta querían entregarle un regalo. Los investigadores no dudan de que se trató de un ardid. Según la pesquisa, Argañaraz fue golpeada en la cabeza con un objeto duro -aparentemente, una sartén- y así fue como la asesinaron.
Utilizando un reactivo llamado Luminol, personal de la Policía Científica encontró sangre en el marco de la puerta del baño, en la pileta del lavadero, en la cocina, en la baulera del edificio y en el baúl del Ford Orion que pertenecía a las mujeres. Giannoni, cuando elaboró la requisitoria de elevación a juicio de la causa, no dudó en señalar que Betty había sido brutalmente asesinada. Les imputó el delito de homicidio agravado a Acosta, a Nélida Fernández y al hermano de esta, Luis Fernández, quien al parecer había colaborado para hacer desaparecer el cuerpo.
Las ex novicias fueron arrestadas el 5 de agosto de 2006. Desde entonces, permanecen detenidas bajo el régimen de prisión preventiva en la cárcel de Banda del Río Salí. Luis Fernández fue arrestado a mediados de 2007, luego de permanecer casi un año prófugo, y actualmente está alojado en Villa Urquiza.
Hace poco, en diálogo con LA GACETA, el fiscal de Cámara Edmundo Botto -que actuará junto a Giannoni-, aseguró: "hay pruebas de sobra como para condenar a los imputados". Además, aclaró que hallar el cuerpo de Betty era una prueba importante, pero no fundamental. Sin embargo, Botto no ahorró esfuerzos en las últimas semanas y supervisó excavaciones en la casa que tienen las ex novicias en El Cadillal y en un convento de Tafí del Valle.
Estos fueron los últimos intentos que realizaron los investigadores por encontrar a la docente desaparecida, al menos antes del juicio oral y público que empezará el miércoles a las 9.
Durante estos tres años y cuatro meses, Betty fue buscada por personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, de la sección Seguridad Personal, del Comando Radioeléctrico, de Gendarmería y de distintas fuerzas de seguridad.
Pero no sólo especialistas recorrieron parajes, fincas y otras propiedades de distintas partes de la provincia. Familiares, allegados y hasta particulares participaron de las infructuosas búsquedas.
Un ejemplo de ello es Juan Fabián Castillo, un jubilado que desde septiembre de 2006 busca a la maestra por toda la provincia, y a quien los parientes de la víctima le agradecen cada vez que pueden su sacrificio.
El Poder Ejecutivo Nacional ofrece una recompensa de $ 150.000 a quien aporte datos certeros para encontrar a Argañaraz, pero hasta ahora nadie pudo dar pistas clave.
El PEN también colaboró con la pesquisa aportando un georradar, que permite detectar cuerpos extraños bajo tierra. Especialistas trabajaron con estos equipos en 11 lugares diferentes.

Caso sin precedentes

Las hipótesis sobre qué hicieron el o los homicidas con el cuerpo de Argañaraz son varias. Por la cantidad de excavaciones que se realizaron en distintos puntos de la provincia, se desprende que la principal teoría era que el cuerpo había sido enterrado. ¿Dónde? Para los investigadores y la familia Argañaraz, eso aún es un misterio.
Jamás en la historia de la Justicia ordinaria de la Provincia se llevó a cabo un juicio por homicidio sin que se hubiera hallado el cuerpo de la víctima. El de Betty será el primero, y por ello en los pasillos de Tribunales no dudan en señalar el debate oral como histórico. Sólo allí se podrá saber si alguno de los acusados conoce el paradero de la maestra.

Pocas pistas
 
1- La mayoría de los rastrillajes fueron motivados por llamados anónimos recibidos por la Policía o por la familia de Betty Argañaraz.
 
2- La Justicia allanó las propiedades de los tres sospechosos, pensando que Betty podría estar allí. Las ex novicias jamás declararon.
 
3- Cada vez que se hallaron restos óseos en la provincia se los examinó para saber si eran de Betty. Los estudios siempre dieron negativo.

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