Catupecu Machu actuó de sorpresa

El programa de la última jornada del festival ofreció una tentadora oferta en diferentes escenarios.

FERNANDO RUIZ DIAZ. Con un ajustado pantalón escocés, en el escenario.
FERNANDO RUIZ DIAZ. Con un ajustado pantalón escocés, en el escenario.
19 Octubre 2009
BUENOS AIRES (Por nuestra enviada especial, Silvina Cena).- Eran tantos los números interesantes en la última jornada del Personal Fest que los asistentes más organizados habían armado una mini agenda para no perder tiempo ni canciones.
Rock pesado con Bicicletas, primero; bossa nova con Tom Zé para compensar, más tarde; y Café Tacuba para cargar pilas hasta la entrada de Depeche Mode era una de las múltiples variantes (en el mismo predio había cuatro escenarios con espectáculos simultáneos).
Sin embargo, los organizadores del festival se mandaron una jugarreta que descuajeringó el programa de varios al introducir, justo antes del trío británico, la presentación sorpresa de Catupecu Machu. La información de que el vozarrón ronco de Fernando Ruiz Díaz estaba haciendo pisar sin el suelo al público del predio principal circuló en el resto del Club Ciudad Buenos Aires como reguero de pólvora.

Breves
"Se nos ocurrió pasar a tocar un poquito", sonrió Ruiz Díaz a una multitud tan agradecida que le perdonó el ajustado pantalón escocés con el que se paró en el medio del escenario.
El grupo se amoldó a aquel precepto que sentencia que lo bueno, si es breve, es dos veces bueno, y sólo tocó cuatro canciones: suficiente para que los más enfiestados ensayen los pogos que después perfeccionarían hacia el cierre del festival. Catupecu interpretó "Y lo que quiero es que pises"; su cover de Massacre ("Plan B: Anhelo de satisfacción") y presentaron de su single nuevo, "Confusión".
Quedó claro que no fueron simples teloneros de la banda británica, pero agitaron como tales. "En la historia de la música, tienen el mismo peso Los Beatles y Depeche Mode", soltó el cantante y la gente lo reverenció con una descarga de aplausos.

Desventaja

La sorpresa, empero, tuvo su desventaja. Muchos de los que deambulaban por allí tuvieron que elegir entre ver a los argentinos o a los mexicanos de Café Tacuba- otro de los platos fuertes de la noche-, y ninguna de las decisiones resguardaba del cargo de conciencia. De todos modos, la inmensa mayoría optó por quedarse en el show de los primeros y aprovechar la cola del de los segundos que, de todos modos, tuvieron público hasta más allá de donde les alcanzaba la vista.
Su versión de "Ojalá que llueva café", con un violín endiablado, se llevó todas las loas, pero no igualó el delirio que causaron "Ingrata", "Eres" y la tradicional "Cómo te extraño" (la particular versión reiventada por ellos del tema del santiagueño Leo Dan).
Todo eso salpicado por la personalidad arrolladora del cantante, que vengó el robo del público igualando en magia y veneno a Catupecu.

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