Recuerdos fotográficos: 1899. Lola Mora, escultora famosa con pantalón campesino
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
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Tras haber viajado en 1895 a Buenos Aires para estudiar, Lola Mora consiguió subsidio para perfeccionarse en Roma en dibujo con el maestro Francisco Michetti y éste le presentó al escultor Giulio Monteverde, quien era toda una celebridad, dicen Carlos Páez de la Torre (h) y Celia Terán en la biografía sobre la escultora tucumana. Monteverde sabía atraer a la prensa y llevaba un “curioso atuendo del cinquecento”. Lola “con rápida viveza criolla se apoderó de la idea del maestro, acomodándola a su propio físico. Acaso fue entonces que inventó su propio personaje: cambió las calzas renacentistas por unas amplias bombachas salteñas, y el sombrero de condottiero por una boina vasca, como las que se usaban en Trancas”. Y se hizo famosa. Cuenta el biógrafo Oscar Félix Haedo que su atuendo era muy comentado: “Vestía de pantalón bombacha, ajustada chaquetilla, y boina que retenía con dificultad los rebeldes rizos de su abundante cabellera” (Justo Solsona). “Una mujer que vestía traje de brin con bombachas masculinas (las primeras que viera en piernas femeninas” (Manuel Lara). La revista Caras y Caretas (24/01/1903) hizo una caricatura con este epígrafe: “El vestido singular / que usa cuando va a esculpir / no hace sino comprobar / que es mujer para sentir/ y hombre para ejecutar”.









