18 Octubre 2009 Seguir en 
En cuanto a versiones, el teatrista Víctor Hugo Cortés tiene una amplia trayectoria, repleta de éxitos y premios. También, aunque menor en cantidad, ocurre con sus adaptaciones.
Por eso él prefiere empezar el análisis por diferenciar estos dos aspectos. "Por lo general se adapta una obra originalmente teatral, por la necesidad de aggionarla, replantear su dramaturgia, ajustarla en su duración o reducir convenientemente la cantidad de personajes. En cambio, se versionan para el lenguaje teatral novelas, poemas, cuentos...", explicó con espíritu docente.
Como ejemplo, citó el caso de "Las asombrosas aventuras de Robinson Crusoe", versión que elaboró sobre la novela de Daniel Defoe que fue puesta en diferentes ciudades y países en los últimos 17 años, y que hace una semana se estrenó en Buenos Aires. "La novela, dirigida al público adulto (incluye hasta escenas de antropofagia) se versionó para un público infanto juvenil, omitiendo las situaciones truculentas y potenciando aquellas que rescatan valores como la solidaridad, el ingenio y la importancia del esfuerzo propio", señaló.
Entre sus adaptaciones, destacó "Happy end", de Bertolt Brecht, que llegó a las salas con el nombre de "Final feliz", que fue ambientada en Tucumán, con tangos y algunos guiños localistas.
Algo similar fue lo que hizo con "Venecia", de Jorge Accame, que también fue situada en nuestra provincia. "Eso me permitió que el público reconociese y se deleitase con personajes de la calle. La pieza se mantuvo en cartel por cinco temporadas consecutivas", contó el director.
En cambio, con su reciente obra "Buk, un retrato de Charles Bukowski", sobre los cuentos y poemas del autor norteamericano, la impronta localista se mantiene aunque cede en importancia frente al "espíritu del terrible de las letras, que se reconoce presente".
Por eso él prefiere empezar el análisis por diferenciar estos dos aspectos. "Por lo general se adapta una obra originalmente teatral, por la necesidad de aggionarla, replantear su dramaturgia, ajustarla en su duración o reducir convenientemente la cantidad de personajes. En cambio, se versionan para el lenguaje teatral novelas, poemas, cuentos...", explicó con espíritu docente.
Como ejemplo, citó el caso de "Las asombrosas aventuras de Robinson Crusoe", versión que elaboró sobre la novela de Daniel Defoe que fue puesta en diferentes ciudades y países en los últimos 17 años, y que hace una semana se estrenó en Buenos Aires. "La novela, dirigida al público adulto (incluye hasta escenas de antropofagia) se versionó para un público infanto juvenil, omitiendo las situaciones truculentas y potenciando aquellas que rescatan valores como la solidaridad, el ingenio y la importancia del esfuerzo propio", señaló.
Entre sus adaptaciones, destacó "Happy end", de Bertolt Brecht, que llegó a las salas con el nombre de "Final feliz", que fue ambientada en Tucumán, con tangos y algunos guiños localistas.
Algo similar fue lo que hizo con "Venecia", de Jorge Accame, que también fue situada en nuestra provincia. "Eso me permitió que el público reconociese y se deleitase con personajes de la calle. La pieza se mantuvo en cartel por cinco temporadas consecutivas", contó el director.
En cambio, con su reciente obra "Buk, un retrato de Charles Bukowski", sobre los cuentos y poemas del autor norteamericano, la impronta localista se mantiene aunque cede en importancia frente al "espíritu del terrible de las letras, que se reconoce presente".
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