06 Septiembre 2009 Seguir en 
"Los autores tucumanos están siendo muy influyentes a nivel nacional... Hoyos, Quintero, Encinar, entre otros, tanto como autores y como ejecutantes de una forma. Creo que esto será cada vez más notorio, y desde mi óptica y gusto es un valor agregado a la música Argentina", analiza Pablo Dumit, autor de letras interpretadas en todo el país por artistas como Mercedes Sosa.
Dumit fue uno de los artistas consultados que resaltó la importancia de la vida universitaria de la provincia, con miles de estudiantes de otras latitudes, como influencia en nuestra música. El, como otros, resaltó que entre los constructores de la identidad folclórica tucumana figuran el catamarqueño Luis "Pato" Gentilini y los salteños Luis y Gerardo Núñez, o el mismo Atahualpa Yupanqui, que nació en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo.
Lucho Hoyos, por su parte, compara la realidad tucumana con la santiagueña, al sostener que los artistas de la vecina provincia tienen un mismo color musical, los mismos paisajes y una línea que siguen casi a rajatabla. "A nosotros, como sociedad, nos tocó otra historia, otra conformación, lo que hace más duro el desafío de encontrar una definición", señala.
Dispersión
Otro aspecto a destacar es remarcado por Claudio Sosa, desde su propia experiencia como tucumano radicado en Buenos Aires. "Hay artistas de nuestra provincia dispersos por todo el país y el mundo, que vienen marcando con propuestas concretas un espacio y una enseñanza, como Juan Falú, Juan Quintero, Alberto Rojo y otros", explica.
La posibilidad de probar suerte fuera de Tucumán se cruzó alguna vez por la cabeza de cada uno de los artistas. Viviana Taberna, por ejemplo, tiene claro que su lugar está en Tucumán, y espera aportar a la modificación de esa opción, que parece ser necesaria para seguir avanzando. "Se podrá revertir si se generan circuitos en las provincias a través de encuentros de músicos, seminarios y clínicas que permiten intercambios y aprendizajes", señala la cantante.
También suma la experiencia de Salta, donde Mario Teruel, de Los Nocheros, montó un estudio y una productora. "La idea principal es descentralizar Buenos Aires y evitar el desarraigo de nuestros artistas, que lamentablemente tienen que irse de nuestra provincia para intentar proyectarse a nivel nacional", cuenta Diego Trejo, de Los Puesteros, grupo que fichó con esa productora.
Falta unidad
Según los integrantes de La Zapada, el folclore tucumano no consigue imponerse a nivel nacional porque le falta unidad. Es decir, se trabaja muy en solitario, como en compartimientos estancos.
"Aquí, en Tucumán, cada artista o grupo hace la suya; intenta salvarse por sí mismo y darse a conocer en Buenos Aires de manera solitaria. No sucede lo mismo con artistas de otras provincias, como Santiago del Estero o Salta, que siempre actúan en bloque y van hacia una misma dirección", comentó Pablo Argañaraz, uno de los integrantes del grupo que ha llevado su música a países vecinos como Perú, donde actuará el mes próximo.
Dumit fue uno de los artistas consultados que resaltó la importancia de la vida universitaria de la provincia, con miles de estudiantes de otras latitudes, como influencia en nuestra música. El, como otros, resaltó que entre los constructores de la identidad folclórica tucumana figuran el catamarqueño Luis "Pato" Gentilini y los salteños Luis y Gerardo Núñez, o el mismo Atahualpa Yupanqui, que nació en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo.
Lucho Hoyos, por su parte, compara la realidad tucumana con la santiagueña, al sostener que los artistas de la vecina provincia tienen un mismo color musical, los mismos paisajes y una línea que siguen casi a rajatabla. "A nosotros, como sociedad, nos tocó otra historia, otra conformación, lo que hace más duro el desafío de encontrar una definición", señala.
Dispersión
Otro aspecto a destacar es remarcado por Claudio Sosa, desde su propia experiencia como tucumano radicado en Buenos Aires. "Hay artistas de nuestra provincia dispersos por todo el país y el mundo, que vienen marcando con propuestas concretas un espacio y una enseñanza, como Juan Falú, Juan Quintero, Alberto Rojo y otros", explica.
La posibilidad de probar suerte fuera de Tucumán se cruzó alguna vez por la cabeza de cada uno de los artistas. Viviana Taberna, por ejemplo, tiene claro que su lugar está en Tucumán, y espera aportar a la modificación de esa opción, que parece ser necesaria para seguir avanzando. "Se podrá revertir si se generan circuitos en las provincias a través de encuentros de músicos, seminarios y clínicas que permiten intercambios y aprendizajes", señala la cantante.
También suma la experiencia de Salta, donde Mario Teruel, de Los Nocheros, montó un estudio y una productora. "La idea principal es descentralizar Buenos Aires y evitar el desarraigo de nuestros artistas, que lamentablemente tienen que irse de nuestra provincia para intentar proyectarse a nivel nacional", cuenta Diego Trejo, de Los Puesteros, grupo que fichó con esa productora.
Falta unidad
Según los integrantes de La Zapada, el folclore tucumano no consigue imponerse a nivel nacional porque le falta unidad. Es decir, se trabaja muy en solitario, como en compartimientos estancos.
"Aquí, en Tucumán, cada artista o grupo hace la suya; intenta salvarse por sí mismo y darse a conocer en Buenos Aires de manera solitaria. No sucede lo mismo con artistas de otras provincias, como Santiago del Estero o Salta, que siempre actúan en bloque y van hacia una misma dirección", comentó Pablo Argañaraz, uno de los integrantes del grupo que ha llevado su música a países vecinos como Perú, donde actuará el mes próximo.
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