06 Septiembre 2009 Seguir en 
La diversidad de sonidos y colores parece ser lo que los artistas tucumanos ven como factor común o rasgo distintivo del folclore de nuestra provincia. También coinciden en que falta apoyo institucional y unidad entre ellos, lo que se compensaría con el nivel y la cantidad de autores, compositores e intérpretes que pululan adentro y afuera de las fronteras. La identidad propia, diferente a la de las demás movidas del país, está en formación, y ese es por ahora el elemento aglutinador.
"Todavía estamos macerando esa cosa que no logramos conformar como una unidad identitaria... Pero sólo es cuestión de tiempo, porque el trabajo se viene haciendo y muy bien. Por suerte ando tocando en todo el país y en el extranjero, y se habla de Tucumán como una enorme cocina artística folclórica de las cosas nuevas... Es impresionante lo que se viene a nivel de proyectos artísticos", confirma el cantautor Lucho Hoyos, uno de los principales referentes de la renovación musical de los 80.
"Poetas, músicos e intérpretes fueron enriqueciendo una historia que hoy muestra un estado de transición propio de las nuevas corrientes musicales, que a veces pecan de exageraciones", define el guitarrista Carlos Podazza.
En ese aspecto coinciden varios de los artistas consultados, como Noralía Villafañe, referente de las nuevas generaciones de folcloristas. "Tenemos, tal vez, la provincia con mayor talento y capacidad para el folclore del país, con compositores, cantantes y músicos de primerísimo nivel, los paisajes más lindos para inspirarnos, gente que disfruta de la música popular...", asegura.
Al calor del fogón
Claudio Sosa, que viene desarrollando su carrera desde Buenos Aires, opina que la identidad surge de la construcción del estilo que inició Atahualpa Yupanqui y que profundizó Mercedes Sosa, como exponentes máximos, junto a Los Tucu Tucu, de nuestro folclore.
"El color del que partieron se mantiene hasta la actualidad con las generaciones de poetas, músicos y compositores que tratan de abrirse paso en un ambiente cada vez más mediático y triunfalista", explica.
Para él, la clave está en el espíritu de los músicos y del público local. "En el fuego del fogón de un asado está la identidad del folclore tucumano, a partir de juntadas de músicos, poetas, pintores, fotógrafos, actores, estudiantes, abogados, mecánicos, obreros... que en grandes tertulias en casas, peñas o festivales, expresan su arte, por el solo hecho de compartir", confirma.
Noelia Scalora, otra de las nuevas voces de la música popular tucumana, tuvo también la oportunidad de recorrer buena parte del país con sus canciones. "Interpretando las obras de grandes compositores tucumanos como Rubén Cruz, el Chivo Valladares, Hoyos, Yuca Córdoba, entre otros, en tierras lejanas, es donde realmente uno se da cuenta de lo valioso que es nuestro folclore. Por cómo lo recibe la gente de otras provincias y cómo lo valora, quizás en algunos casos más que nosotros mismos", dice.
El autor Pablo Dumit prefiere pensar en la región al hablar de identidad, y sostiene que lo que distingue a Tucumán es la universalidad o diversificación en lo compositivo y en la forma de ejecutar la música.
Un estilo, muchos colores
Más allá de la existencia de la zamba como estilo característico, Diego Trejo, de Los Puesteros, cree que hay más elementos de unificación. "La particularidad que lo distingue del resto de las regiones del país es la influencia musical que recibe", explica, en alusión a la gran cantidad de músicos de otras provincias que se instalan en nuestra tierra. En ese aspecto, coincide con Dumit respecto de la importancia que tiene la provincia como polo cultural, sobre todo a partir de la relevancia de la UNT en la región.
Entre los artistas consultados hay diferencias de matices, excepto en el caso del percusionista Bruno Resino, que considera taxativamente que no hay una identidad propia, aunque reconoce que está en formación. "Creo que no hay un folclore propio por la diversidad estética que hay entre las propuestas, pero creo que en unos años, cuando pasemos este proceso de creatividad, va a ser una movida que va a dar que hablar. Hoy ya tenemos jóvenes referentes como el Popi Quintero, que está renovando la música popular", asegura.
"Todavía estamos macerando esa cosa que no logramos conformar como una unidad identitaria... Pero sólo es cuestión de tiempo, porque el trabajo se viene haciendo y muy bien. Por suerte ando tocando en todo el país y en el extranjero, y se habla de Tucumán como una enorme cocina artística folclórica de las cosas nuevas... Es impresionante lo que se viene a nivel de proyectos artísticos", confirma el cantautor Lucho Hoyos, uno de los principales referentes de la renovación musical de los 80.
"Poetas, músicos e intérpretes fueron enriqueciendo una historia que hoy muestra un estado de transición propio de las nuevas corrientes musicales, que a veces pecan de exageraciones", define el guitarrista Carlos Podazza.
En ese aspecto coinciden varios de los artistas consultados, como Noralía Villafañe, referente de las nuevas generaciones de folcloristas. "Tenemos, tal vez, la provincia con mayor talento y capacidad para el folclore del país, con compositores, cantantes y músicos de primerísimo nivel, los paisajes más lindos para inspirarnos, gente que disfruta de la música popular...", asegura.
Al calor del fogón
Claudio Sosa, que viene desarrollando su carrera desde Buenos Aires, opina que la identidad surge de la construcción del estilo que inició Atahualpa Yupanqui y que profundizó Mercedes Sosa, como exponentes máximos, junto a Los Tucu Tucu, de nuestro folclore.
"El color del que partieron se mantiene hasta la actualidad con las generaciones de poetas, músicos y compositores que tratan de abrirse paso en un ambiente cada vez más mediático y triunfalista", explica.
Para él, la clave está en el espíritu de los músicos y del público local. "En el fuego del fogón de un asado está la identidad del folclore tucumano, a partir de juntadas de músicos, poetas, pintores, fotógrafos, actores, estudiantes, abogados, mecánicos, obreros... que en grandes tertulias en casas, peñas o festivales, expresan su arte, por el solo hecho de compartir", confirma.
Noelia Scalora, otra de las nuevas voces de la música popular tucumana, tuvo también la oportunidad de recorrer buena parte del país con sus canciones. "Interpretando las obras de grandes compositores tucumanos como Rubén Cruz, el Chivo Valladares, Hoyos, Yuca Córdoba, entre otros, en tierras lejanas, es donde realmente uno se da cuenta de lo valioso que es nuestro folclore. Por cómo lo recibe la gente de otras provincias y cómo lo valora, quizás en algunos casos más que nosotros mismos", dice.
El autor Pablo Dumit prefiere pensar en la región al hablar de identidad, y sostiene que lo que distingue a Tucumán es la universalidad o diversificación en lo compositivo y en la forma de ejecutar la música.
Un estilo, muchos colores
Más allá de la existencia de la zamba como estilo característico, Diego Trejo, de Los Puesteros, cree que hay más elementos de unificación. "La particularidad que lo distingue del resto de las regiones del país es la influencia musical que recibe", explica, en alusión a la gran cantidad de músicos de otras provincias que se instalan en nuestra tierra. En ese aspecto, coincide con Dumit respecto de la importancia que tiene la provincia como polo cultural, sobre todo a partir de la relevancia de la UNT en la región.
Entre los artistas consultados hay diferencias de matices, excepto en el caso del percusionista Bruno Resino, que considera taxativamente que no hay una identidad propia, aunque reconoce que está en formación. "Creo que no hay un folclore propio por la diversidad estética que hay entre las propuestas, pero creo que en unos años, cuando pasemos este proceso de creatividad, va a ser una movida que va a dar que hablar. Hoy ya tenemos jóvenes referentes como el Popi Quintero, que está renovando la música popular", asegura.
NOTICIAS RELACIONADAS








