La disyuntiva en la cima
La votación de Diputados sorprendió a los ruralistas, quienes ignoraron la preexistencia de armados políticos comprometidos con la conservación de las retenciones. Los médicos alteran el tablero. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
LA GACETA
La política genera conflictos, por una parte, y actividades orientadas a solucionarla, por la otra. Esto es consecuencia del ejercicio del poder por algunos y la resistencia de otros a los actos de gobierno. Se complica este cuadro cuando median resultados electorales que no modifican la situación institucional preexistente al 28 de junio, como sucede en la Argentina de hoy.
La media sanción dada por Diputados al proyecto que convalida las facultades delegadas a la Presidenta, entre ellas las de fijar el monto de las retenciones a los granos, encaja perfectamente en esa descripción. El Senado, según admiten todos, lo convertirá en ley durante la reunión que celebrará esta semana.
Ese escenario sorprendió a los jefes ruralistas de todo el país. "Si pierde las elecciones, el Gobierno deberá allanarse a la voluntad del pueblo", manifestaba fogosamente Alfredo de Angeli en Tucumán. Era el 26 de mayo y había venido a apoyar la candidatura a diputado del autoconvocado del campo, Juan Casaña, por el Acuerdo Cívico y Social.
Los hechos sucedieron de otro modo: prevaleció la estrategia de la Casa Rosada. La ingenuidad de De Angeli consistió en desconocer la trama de intereses que se teje alrededor del aparato gubernamental, y en suponer que los bloques legislativos electos en 2007 iban a atarse a otros compromisos ideológicos. Tampoco entraba en sus cálculos el juego ambiguo de la centroizquierda parlamentaria, que ayuda siempre al kirchnerismo en los momentos más díficiles.
El oficialismo ratificó su plan político-económico. Los ruralistas, por su parte, deberán esperar que el Congreso cambie su composición en diciembre. Sólo entonces podrán apreciar si realmente se abren nuevos horizontes. Alfredo Dato, vicepresidente de la comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados, calificó de herramienta clave para gobernar a la prórroga de las facultades delegadas.
La revalidación de esa política tuvo un efecto balsámico para el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien había sido víctima de reprochables escraches en 2008. en el momento más duro del conflicto rural.
Los dos modelos
Los kirchneristas no se resignarán a perder una fuente clave de captación de recursos, como es la retención aplicada a la soja, cuyo nivel actual es del 35%. La creciente demanda del mercado chino le asegurará cuantiosos ingresos de divisas al matrimonio presidencial hacia abril y mayo de 2010,.
Tras el proyecto de ley que fortalecía a Cristina, cerraron filas aun los diputados cercanos a los gobernadores más verbalmente belicosos con la Casa Rosada, como el chubutense Mario Das Neves. Tampoco desertaron los del salteño Juan Manuel Urtubey. Ni siquiera el jujeño rebelde Mario Martiarena se atrevió a sublevarse contra la disciplina de la caja.
Mientras Néstor Kirchner amenaza con instalar su candidatura presidencial para 2011, Eduardo Duhalde multiplica sus contactos con todo el arco institucional del peronismo, del que -dicen- no está excluido el gobernador José Alperovich. Francisco De Narváez es apenas una figura de la televisión para los justicialistas tucumanos y no se referencia en Duhalde, a quien estos sí conocen . En todo caso, se perfilan dos modelos de sucesión: el patrocinado por los K y el que inspira Duhalde entre las sombras. La oposición, en cambio, no ofrece liderazgos claros, especialmente en el radicalismo.
Tensiones inesperadas
La paz bucólica que disfruta Alperovich empezó a perturbarse con la huelga de los médicos. El movimiento por mejoras salariales empezó a crecer lentamente en las últimas semanas, sin que se resintieran los servicios de guardia. La protesta de los profesionales de la salud exterioriza el descontento de sectores de la clase media profesional con la política económica de la administración provincial.
Alperovich salió al cruce de los reclamos previniéndoles acerca del riesgo de que tensen peligrosamente la situación. "Que no tiren más de la cuerda porque se puede romper", planteó el viernes pasado.
En realidad, si el Gobierno se sale de la rígida pauta financiera que fijó para la materia salarial y beneficia a los médicos, se abrirá la tranquera para que los diferentes sindicatos de empleados públicos formen cola para exigir lo mismo. La multiplicación de los focos de rebeldía complicaría el andar del alperovichismo.
Las negociaciones se desarrollan lejos del Ministerio de Gobierno, que fue el ámbito donde se arreglaron múltiples problemas de orden laboral. Con paciencia asiática, Edmundo Jiménez articuló una política de alianzas que puede derrumbarse por la falta de pericia en la gestión en otras áreas del poder.
Alperovich, probablemente, es consciente de eso. Procura entonces que no se le vuelva ingobernable el sector público por el agotamiento de los recursos.Los problemas que enfrentan otras provincias con el pago de salarios encienden una luz de alerta en el tablero de mando del Ejecutivo.
Ahora bien, las necesidades insatisfechas generan demandas acumuladas que pueden derivar en votos negativos para el oficialismo en las elecciones de gobernador de 2011. El descontento que las retenciones causaron en el ámbito del campo tucumano terminaron abasteciendo de sufragios a las opciones hostiles al oficialismo, como se comprobó el 28 de junio pasado.
La calma que parecía envolver las municipalidades se quebró en algunas ciudades del interior, después de algunos años de coexistencia pacífica entre ediles e intendentes. La renuncia de Carlos Villaluenga a la presidencia del Concejo Deliberante de Concepción y a su banca. destapó una olla que parecía sellada herméticamente: la de la dependencia de los ediles respecto de los intendentes y de la Casa de Gobierno. Contra Osvaldo Morelli, intendente de Concepción,disparó en primera instancia.
"Si se sale en contra del gobernador, José Alperovich, se le cierra el grifo", dijo Villaluenga, en segundo término, al aludir a presiones políticas adversas a las disidencias propias del pluralismo democrático. El gobernador negó enfáticamente la acusación, pero en los hechos la autonomía de los municipios sólo existe en la letra de la Constitución de 2006. Villaluenga ha reivindicado públicamente su coincidencia con el radicalismo.
La realidad indica que los condicionamientos financieros que soportan los municipios son relevantes. Sin dinero, no hay libertad política.








