EN CONJUNTO. Investigar con más profundidad el cuerpo femenino es efectivo para los dos sexos.
Resumen para apurados
- La científica Deborah Clegg determinó en 2013, tras escalar el Kilimanjaro, que las mujeres poseen una resistencia física igual o superior a los hombres por su ventaja metabólica.
- El estudio reveló que el estrógeno protege contra el estrés de la altitud y permite una mejor adaptación energética, desafiando la idea de que el cuerpo femenino es menos fuerte.
- Este hallazgo impulsa una revisión de la medicina deportiva, donde solo el 6% de estudios se enfocan en mujeres, para personalizar entrenamientos según fortalezas biológicas reales.
Deborah Clegg aprendió la lección a mitad de camino de una montaña: era más fuerte que su compañero de escalada gracias a su cuerpo femenino, no a pesar de él. A Biff Palmer, un consumado nefrólogo y alpinista que había coronado el Everest, la ascensión le resultó más difícil. Subir al Kilimanjaro en 2013, para Clegg y Palmer encendió una curiosidad conjunta que se alimentó mientras continuaron escalando juntos y observaron una pauta.
Clegg, que es fisióloga metabólica, superaba constantemente a Palmer ¿Por qué su cuerpo parecía adaptarse tan bien al aire con bajo contenido de oxígeno y al esfuerzo prolongado? Fue la incógnita que se propusieron investigar y al hacerlo con los resultados preliminares todo indica que las mujeres son tan fuertes como los hombres. No más, tampoco menos, sí un empate.
En 2014, descubrieron que el estrógeno parecía proteger contra el estrés físico de la altitud al reducir el factor inducible por hipoxia (HIF), una proteína que ayuda al cuerpo a adaptarse a la falta de oxígeno, pero que causa inflamación y malestar. Más estrógeno, la hormona dominante en el cuerpo femenino, significa menos HIF y hace que la altitud sea más fácil de soportar.
El hallazgo de Clegg y Palmer es parte de un creciente conjunto de pruebas científicas que cuestionan la suposición de que el cuerpo de las mujeres no es tan fuerte como el de los hombres.
Capacidades
La ciencia demuestra cada vez más que la flexibilidad, es decir, la capacidad de adaptarse, cambiar y recuperarse a lo largo de la vida, es una de las fortalezas clave que hace que el cuerpo femenino sea tan resistente. Cuando se trata de mantener la energía durante largos períodos, “es más beneficioso ser mujer que hombre”, contó Clegg en un informe de National Geographic.
“La capacidad de alternar entre los dos sustratos energéticos diferentes, la glucosa y los ácidos grasos, también te proporciona una ventaja en términos de supervivencia y salud”, agregó. También se cita para dar más sustento al renovado postulado, que otras investigaciones, en específico en el esquí alpino, donde el entrenamiento es individual y comienza a una edad temprana, no hay diferencias basadas en el sexo en las tasas de lesiones.
Solo el 6 % de los estudios de medicina deportiva se centran exclusivamente en las mujeres, y es bien sabido en la ciencia del deporte que, durante demasiado tiempo, las mujeres han sido entrenadas como hombres más pequeños en lugar de basarse en sus propias fortalezas físicas. Por eso es que las investigaciones más profundas como las que encaró la dupla son fundamentales para programar correctamente el entrenamiento femenino. Al mismo tiempo, se pueden perfeccionar las deficiencias de la ejercitación masculina porque se sabe qué potenciar en los hombres a partir de descubrir y adentrarse en los puntos biológicos fuertes de las mujeres.
Reconfiguraciones constantes
Más allá del metabolismo y el movimiento se encuentra quizás la flexibilidad más asombrosa de todas: la capacidad del cuerpo femenino para sufrir cambios drásticos. Desde la primera menstruación hasta la menopausia, pasando por el embarazo, el parto y la recuperación, los sistemas de las mujeres se reconfiguran repetidamente (circulatorio, inmunológico y musculoesquelético) sin colapsar.
El almacenamiento de grasa, las fluctuaciones hormonales y la sensibilidad, rasgos del cuerpo femenino que no se consideran como ventajas, ahora entraron al plano de características nobles del humano.






