El juego de los relevos
Mansilla dejará su banca y se incorporará al Senado. Regino Amado quiere sucederlo como presidente de la Cámara, cargo que equivale en los hechos a la vicegobernación. El papel de la oposición de cara a 2011. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
LA GACETA
El oficialismo se dio cuenta de que el almanaque corre en su contra. Las condiciones políticas están cambiando desde que el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas nacionales del 28 de junio. Tucumán no escapó a esa mutación del escenario. La Casa de Gobierno entendió que la crisis fiscal de la Nación le achicó la autonomía de vuelo y que el humor social de una parte del electorado dejó de ser condescendiente con el matrimonio presidencial. El encuestador Hugo Haime perdió la confianza del gobernador José Alperovich, cuya gestión también acusó el desgaste de seis años consecutivos de administración. Pagó los platos rotos por una situación imprevista, aunque no debió ignorar el toque de atención que le hizo una masa de ciudadanos en octubre de 2007.
La cuestión sucesoria
El intrincado problema de los reemplazos en la cúspide del poder está en el centro de las discusiones internas. Tanto o más, quizás que el armado del Consejo de la Magistratura, con los colegios de abogados como protagonistas del conflicto. Fue, en verdad. el pleito de más larga data en que se enfrascó Alperovich desde que sucedió a su padrino polìtico Julio Miranda. Ambos se mostraron juntos en Casa de Gobierno, días antes de los comicios.
La cuestión sucesoria se despliega en varios ámbitos. El premio mayor se juega en 2011, pero el diseño de la contrucción empieza a tomar forma desde este año. Dentro del elenco gobernante crece la convicción de que la próxima contienda por la conquista de aparato estatal será, en principio, más reñida que lo que fue hasta ahora.
La solidez de la caja kirchnerista está agrietada y los recursos para las obras públicas llegan por cuentagotas. Por esas fisuras se esfuma la lealtad, pero ese fenómeno que atormenta a la Casa Rosada, no se desarrolla con igual intensidad en Tucumán. Néstor Kirchner terminó baleado y Daniel Scioli, durante su fugaz interinato al frente del PJ, no hizo más que ser vapuleado por sus pares del interior.
Aquí, en cambio, prevalece aún una trama de intereses y sociedades comarcanas que contiene las expectativas desbocadas. Alperovich manda y su hipotética proyección a una fórmula presidencial bendecida por los K le agrega un valor adicional en términos de capital político. Tampoco desconocen los intendentes y legisladores que el primo presidencial es un celoso custodio del destino de los fondos para trabajos públicos.
Carlos Máximo Kirchner, subsecretario de Coordinación de Obras Públicas del Ministerio de Planificación Federal, no les pierde pisada. Pese a que su perfil es de baja exposición pública, la oposición en el Congreso sigue de cerca sus manejos administrativos en materia de precios de los emprendimientos costeados con fondos federales.
Los reacomodamientos
La partida de Sergio Mansilla al Senado es asunto de tiempo. El actual presidente subrogante de la Legislatura desde el 10 de diciembre se sentará en una banca del Senado.
Mansilla, además de haber expresado públicamente lo que piensa el entorno del gobernador, es una pieza clave en el esquema de la gobernabilidad alperovichista. Su sucesor debería naturalmente cumplir la misma función. Se dice en los corrillos parlamentarios que Regino Amado es el favorito de la Casa de Gobierno para desempeñar la presidencia subrogante. Mientras Juan Luis Manzur siga de ministro de Salud de la Nación, quien fuere el subrogante gobernará la provincia, cada vez que se ausente Alperovich.
Mansilla y Amado trabajan en tándem, deslizan fuentes políticas, que reconocen el trabajo de ordenamiento interno que realizaron en el sur. El legislador Hugo Balceda, que busca su destino futuro en la intendencia de Aguilares, se integró en ese contexto
Mansilla, por otra parte, ofició de anfitrión de los colegios de abogados en la laboriosa negociación por la flexibilización del anteproyecto de ley que regulará el CM. En el cambio de atmósfera influyó la probable proyección de Alperovich a la polìtica nacional. Se razona que la continuidad del conflicto no haría otra cosa que erosionar la imagen del gobernador, si bien hay quienes observan -desde el mundo político- que la concesión hecha a los colegios de abogados fue exigua.
Dentro de la Legislatura ya existe un proyecto de ley del legislador Balceda, quien solitariamente había sugerido que la UNT y el Poder Judicial intervinieran en el proceso de selección de las ternas de jueces. Era la época en que la polémica entre los abogados y los poderes políticos había alcanzado picos de extrema dureza.
Del lado de los abogados, el presidente del colegio de la capital, Eudoro Aráoz, se mostró moderadamente optimista con el desenlace del proceso. Aráoz, desde que ganó la elección de autoridades del colegio, había apostado al diálogo. Sin embargo, desde el alperovichismo se lo cuestionó abiertamente por su filiación radical. Pero el oficialismo mutó su discurso por necesidades de orden político.
El papel de los otros
Así como el almanaque impone adaptaciones al libreto del alperovichismo, en el Acuerdo Cívico y Social gana terreno la tesis de consolidar la posición conquistada el 28 de junio. José Cano, en su doble calidad de legislador saliente y senador nacional electo, trajina infatigablemente por todo el territorio para vertebrar un polo opositor a la Casa de Gobierno. Radicales, democristianos, socialistas, lilitos (Elisa Carrió) y ruralistas autoconvocados coincidieron en que la mesa de conducción de Tucumán debe institucionalizarse lo más pronto posible. La elección interna del radicalismo -prevista para el 25 de octubre- no es considerada un obstáculo para el proyecto aliancista por quienes miran los hechos desde afuera de ese partido. El Acuerdo Cívico y Social llegó para quedarse, pontifica Cano, en sintonía con Gerardo Morales y con Rubén Giustiniani y con los leales a Julio Cobos (Jorge Mendía, Luis Yanicelli y Alfredo Neme Scheij).
El peronismo disidente no se rinde, explicó un vocero de Fernando Juri. Parece que ha concluido el período de autocrítica del ex vicegobernador y que intentará dibujar una imagen nítidamente opositora. No tenemos nada que ver con el alperovichismo ni con el matrimonio Kirchner, plantea Juri a sus interlocutores. En ese espacio se admite que falló la estrategia de diferenciación del PJ alperovichista.








