Las imágenes de una tragedia repetida: así se inundó La Madrid a lo largo de 34 años
Un recorrido por el archivo fotográfico de LA GACETA reconstruye más de tres décadas de inundaciones en La Madrid. Imágenes de 1992, 2000, 2017 y 2026 muestran cómo el agua volvió una y otra vez sobre las calles del pueblo. Esta producción es la tercera y última entrega de La Memoria y el Agua, una serie fotográfica que explora a través de imágenes la dimensión histórica de las inundaciones de la localidad del sudeste tucumano.
Resumen para apurados
- La Gaceta reconstruye 34 años de inundaciones recurrentes en La Madrid, Tucumán, mediante un archivo fotográfico que documenta tragedias desde 1992 hasta la actualidad.
- La serie fotográfica 'La Memoria y el Agua' analiza el impacto histórico del agua en el pueblo, destacando crisis graves ocurridas en los años 1992, 2000 y 2017.
- El registro expone la vulnerabilidad persistente del sudeste tucumano y subraya la necesidad de soluciones hídricas definitivas para romper el ciclo de desastres en la región.
Escuchar nota
A mediados de febrero de 1992, el título de LA GACETA fue contundente: “La fuerza arrolladora del agua dejó sin habitantes a La Madrid”. La crecida del río Marapa sorprendió a los vecinos. A las cinco de la mañana, la inundación alcanzó los tres metros.
Los pobladores “se refugiaron en los techos de las casas más altas y en los árboles”, describe el cuerpo de la nota. Otros buscaron amparo en los andenes, bajo el techo de la estación de trenes, como muestra la foto.
Con helicópteros y lanchas, las personas fueron evacuadas a medida que la lluvia cedía. El pueblo quedó vacío y bajo el agua. La crónica describe el hecho como el momento más dramático en la historia de la localidad.
A lo digital
Aquel escenario de desastre y tragedia se repetiría tres veces más: en 2000, 2017 y 2026. LA GACETA registró fotográficamente cada una de estas inundaciones que obligaron a La Madrid a resurgir desde el barro y comenzar de cero.
Gran parte de esas fotografías fueron realizadas a través de la sensibilidad y la precisión de Osvaldo Ripoll, fotoperiodista de este medio. “Cuando iba a cubrir las inundaciones sentía que el tiempo se detenía, como si entrara en un bucle”, recuerda Ripoll. “Las mismas escenas, distintos personajes. Hoy, incluso, hay pueblos que ya no existen”. Pueblos que borró el agua.
De los rollos de 400 ASA de película analógica y la fotografía en blanco y negro, a las cámaras digitales y las imágenes enviadas al instante a través del celular: distintas tecnologías a través del tiempo para retratar un drama repetido.
En el archivo fotográfico se suceden las imágenes de funcionarios recorriendo el lugar. En las citas de los textos, se repiten las promesas de soluciones.
Sin embargo, las marcas del agua en el pueblo parecen ser el testimonio de lluvias cada vez más severas, pero también evidencia de graves problemas estructurales y falta de reacción frente a la crisis climática.
La repetición
Marzo de 2000: otra crecida del Marapa volvió a generar un escenario crítico. La misma foto de 1992: los vecinos escapando hacia los andenes de la vieja estación. El peligro de anegamientos dejaba de parecer una excepción.
Abril de 2017: miles de vecinos de La Madrid tuvieron que escapar en plena madrugada hacia el terraplén de la ruta nacional 157, mientras el desborde del río Marapa avanzaba sobre el pueblo. Muchas familias permanecieron en la ruta durante varios días, rodeadas de barro, humedad e incertidumbre, esperando que el agua bajara para poder regresar a sus casas.
Marzo de 2026: otro episodio de agua, miedo y angustia.
Justos por pecadores
La Madrid se fundó el 30 de octubre de 1876 y, durante gran parte de su historia, la vida del pueblo transcurrió sin temor a las inundaciones. Con el paso de las décadas, distintas transformaciones sobre el territorio comenzaron a alterar la dinámica natural del agua.
El periodista de LA GACETA Roberto Delgado describió acciones que intensificaron el peligro de las crecidas en su Panorama Tucumano del 22 de marzo, titulado “En La Madrid pagaron justos por pecadores”.
Allí detalla la construcción de embalses, rutas elevadas, deforestaciones en la cuenca Marapa-San Francisco, canalizaciones realizadas por productores sin control del Estado, la desaparición de los bañados que atenuaban las crecidas y el desorden de las cuencas.
Las lluvias intensas encuentran cada vez menos espacios para drenar.
Las obras
Distintos informes técnicos y estudios, impulsados por la Legislatura provincial después de las inundaciones de 2017, coincidieron en que gran parte del daño podría atenuarse con obras hídricas específicas. De esto habló el ingeniero Eduardo Martel el 31 de marzo de este año, durante una emisión del programa Panorama Tucumano de LA GACETA, conducido por el periodista Federico Van Mameren.
El ex coordinador de la Comisión Especial de Emergencia Hídrica de la Legislatura reveló que los estudios elaborados por la comisión estimaron que una inundación como la de 2017, similar a la de 2026 por sus dimensiones, generó pérdidas de entre U$S25 y U$S32 millones.
En cambio, las obras consideradas prioritarias para reducir el impacto de las crecidas rondaban los U$S10 millones. El traslado completo de La Madrid, otra de las alternativas analizadas, fue calculado en alrededor de U$S60 millones, sin incluir expropiaciones ni infraestructura pública.
Según esos estudios, el costo de las obras prioritarias para la cuenca representa apenas un tercio de las pérdidas ocasionadas por una inundación y una sexta parte de lo que costaría trasladar el pueblo entero.
Soluciones pendientes
Martel aseguró además que es posible gestionar esos fondos a través de organismos internacionales y llamó al diálogo entre pobladores, funcionarios y la academia para llegar a una solución definitiva para el problema.
Después de la inundación de 2026, la Legislatura de Tucumán decidió la reactivación de la Comisión de Emergencia Hídrica para encarar la actualización técnica de los estudios existentes Con esto se busca avanzar en una planificación que permita ordenar prioridades y proyectar obras a corto, mediano y largo plazo, según indicó el vicegobernador Miguel Acevedo. La decisión generó expectativas entre algunos vecinos, mientras otros optan por esperar avances concretos.
Mientras tanto, el archivo fotográfico de LA GACETA sigue sumando imágenes. Distintos momentos, distintas cámaras, los mismos gestos de angustia. Vecinos mirando el agua avanzar. Familias escapando hacia la ruta de madrugada. Funcionarios recorriendo el desastre.
Y un pueblo entero intentando reconstruirse por cuarta vez.








