"Es probable que haya sido un conjunto de fallas y no una sola"

Oscar Graieb, experto de la UTN, instó a buscar las causas de la tragedia en la relación "empresa- reglamentación -controles".

23 Julio 2009
"Las causas reales de la explosión, mas allá de la falla técnica, deben buscarse en la organización (el empresario), la reglamentación (el Estado) y los controles (la Municipalidad). Es probable que haya sido un conjunto de fallas y no una sola. Las planchas a vapor son máquinas que rara vez sufren un desperfecto", afirma el ingeniero químico Oscar Julio Graieb, director del Centro de Investigación de Ingeniería Ambiental de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Según explicó el experto, las planchas a vapor -como la que funcionaba en la lavandería de barrio Don Bosco y que explotó- no generan presión, sino que la reciben de la caldera.
El vapor que viene de este artefacto entra a la plancha por un cilindro que se calienta; luego, unos rodillos aplanan la tela, obteniendo el planchado. Finalmente, el agua condensada retorna a la caldera para seguir produciendo vapor.
"Al producirse una rotura o una falla (que en el caso de la lavandería un perito deberá determinar) se genera una explosión que, a su vez, provoca una onda expansiva", especificó Graieb.
El especialista describió este fenómeno como la liberación de energía provocada por la diferencia de presión. "Cuando los elementos pasan de una presión mayor a una menor se produce energía mecánica de alto valor", precisó el ingeniero.
En el caso de la lavandería, la plancha a vapor estaba conectada con una caldera principal que enviaba siete kilos de presión. La fuerza de la onda depende de la cantidad de energía almacenada.
Aunque aparentemente no hubo fuego, los cinco heridos como consecuencia de la explosión presentaban severas quemaduras en diferentes partes del cuerpo. "Además de la energía mecánica es probable que, como era una plancha a vapor, haya salido también vapor. Lo que podría haber generado quemaduras severas", arriesgó Graieb.

Más de 100ºC
Según las leyes de la física, para que se produzca la condensación del agua y se genere vapor, el agua debe estar a más de 100 grados de temperatura.
"El Reglamento nacional de Higiene y Seguridad del Trabajo, que regula la protección a las personas que trabajan con aparatos sometidos a presión, está contemplado en la Ley 19.587 y el decreto 351/79 y sus modificatorias", precisó el director, que insistió en que "sólo un conjunto de fallas pueden haber dado lugar a que ocurra esto".