Murieron dos operarios de una lavandería

El estallido de una plancha provocó la caída de una pared que aplastó a los trabajadores del local de Santiago del Estero al 1.400. El siniestro generó un incendio en el negocio. Cinco personas sufrieron quemaduras y lesiones. Conmoción en el vecindario y enojo con los dueños del comercio. Video

DESPLIEGUE POLICIAL. Los socorristas sacan las camillas para auxiliar a los heridos. Luego una ambulancia entró al local para retirar los cadáveres. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
DESPLIEGUE POLICIAL. Los socorristas sacan las camillas para auxiliar a los heridos. Luego una ambulancia entró al local para retirar los cadáveres. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
21 Julio 2009
Alrededor de las 20, los vecinos de Santiago del Estero al 1.400 sintieron un temblor. "Los vidrios de las ventanas se nos vinieron encima. Salimos a la calle y vimos humo", relató Miguel Angel Cerúsico. El hombre no imaginó las escenas desgarradoras que viviría después: una plancha a vapor de grandes dimensiones había explotado en una lavandería ubicada a metros de su casa. Como consecuencia del estallido, y del posterior derrumbe de una pared, dos personas murieron y otras cinco resultaron heridas.
"Se me vino la imagen de la AMIA a la cabeza: personas que yacían entre los escombros y gritos de dolor", añadió Cerúsico.
Según el informe policial, las personas fallecidas son Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen (25). Los heridos son Dora Haydée Argañaraz (63) y su hija Lucía del Carmen Pérez (45), quienes sufrieron diversas quemaduras; Mariana Rasparí, de 40 años, que tenía quemaduras en el 80 % del cuerpo; José Ricardo Contreras, de 27 años, que presenta politraumatismos, y María del Valle Díaz Lobo, de 20 años, a quien le diagnosticaron traumatismo cervical.
Tanto los heridos como los muertos eran empleados de la lavandería en la que se produjo la catástrofe.
Aunque la Policía y los bomberos llegaron a los pocos minutos del incidente, los vecinos colaboraron en el auxilio a las víctimas. "¡Mi cara, mi cara!" y "¡Dios mío! ¿Qué pasó?", exclamaban tres de las mujeres, mientras recibían ayuda.
Los familiares de las víctimas se quejaron de las condiciones laborales en las que trabajaban los alrededor de 30 empleados de la lavandería.
"Nos pagaban $ 5 la hora. Entrábamos a las siete de la mañana y a veces salíamos pasadas las  10 de la noche. Trabajábamos las 24 horas, en dos turnos ", contó una empleada que estaba en el hospital acompañando a sus compañeros.
Cuatro de los heridos fueron trasladados al hospital Centro de Salud y una fue internada en el Padilla. Rasparí fue intervenida quirúrgicamente y trasladada  de inmediato a terapia intensiva, donde permanece en estado delicado, informaron los médicos.
"El lavadero era un lugar peligroso. La plancha estaba en el centro y todos los que trabajaban alrededor quedaban expuestos", contó Stella Maris Rasparí, hermana de una de las víctimas.
A medida que se conocía la dimensión de la catástrofe, el lugar se fue llenando de vecinos y familiares angustiados por conocer el estado de sus seres queridos.
"¿Qué pasó con mi mamá?", preguntó desesperada la hija de Rasparí, cuando llegó al lugar. Para calmarla, le avisaron que había sido trasladada al hospital.
Cuando el propietario del local,  René Auvieux, que había llegado a la lavandería tras la noticia de la explosión, intentó retirarse del lugar, los familiares de las víctimas se le abalanzaron. La Policía lo protegió para evitar que lo golpearan. El comerciante fue citado a declarar hoy en la Fiscalía X, en la sede penal de Tribunales.  Personal de Defensa Civil y los bomberos realizará pericias para determinar cuál fue la causa de la explosión.

Tamaño texto
Comentarios
NOTICIAS RELACIONADAS