Se debe alentar la producción y la inversión

Punto de vista. Por José Manuel García González, presidente Fundación del Tucumán.

28 Junio 2009
Lamentablemente, hemos perdido una gran oportunidad como país por no aprovechar el viento de cola de la economía mundial de los últimos años, ya que el inicio del deterioro  es anterior a la crisis global. Hoy la recesión se ve en la recaudación impositiva, en los datos de las importaciones y en la caída del boom exportador, que en última instancia está reflejado en la mayor pobreza particularmente de los pueblos del interior.
Las cuentas públicas muestran una realidad patética, ya que de $ 6.500 millones de superávit en el primer cuatrimestre de 2008, en igual lapso de 2009 el déficit fue cercano a los $ 800 millones. Aún cuando el Gobierno dispuso de $ 4.000 millones provenientes de los aportes personales que antes iban a las AFJP. En síntesis, se gastó más sin que ello haya significado una mejora en la calidad de vida. El Gobierno "empresario" se ha hecho cargo de compañías que el sector privado no pudo manejar por su propia inviabilidad. Y crédito externo no hay, porque nadie presta para dilapidar ni para mantener, además, alianzas con un personaje como Hugo Chávez.
Pero el mundo nos presenta otra oportunidad. El índice de ahorro en Estados Unidos está creciendo, y países como Brasil e India empiezan a mostrar alguna recuperación. China, que no tiene problemas presupuestarios, este año va crecer a pesar de la crisis global, y está realizando adquisiciones internacionales aprovechando los precios deprimidos de los activos, cerrando acuerdos en todo el mundo para asegurarse los recursos necesarios para impulsar el crecimiento económico de su país.
Parecería que el peor escenario ya está pasando, y hoy los mercados de capitales muestran el cambio de tendencia: el barril de petróleo a U$$ 68, el aumento del cobre y el aluminio, el azúcar y la soja a U$S 435 la tonelada. Para aprovechar estos todavía incipientes nuevos vientos, tenemos que cambiar de política y de mentalidad. Administrar los presupuestos, abrir las exportaciones. La reducción de la pobreza es una prioridad, que exige recursos e inversiones en educación para que llegue a los pobres, y políticas agropecuarias e industriales que alienten la producción y la inversión, que juega un papel fundamental, no sólo por el capital, sino también por el acceso a los mercados y nuevas tecnologías. Necesitamos un Estado eficiente, con un Poder Judicial fuerte e independiente, responsabilidad democrática, apertura y transparencia, y liberarnos de la corrupción que asfixia la eficacia del sector público y el crecimiento del sector privado. Reglas de juego claras y respeto a los derechos de propiedad. Pero no se alcanzará el desarrollo si las políticas que debe seguir el país las decide una persona o unas pocas, y el resultado está a la vista: la economía en recesión, la desigualdad y la pobreza en aumento, y el aislamiento internacional como nunca antes.
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