La economía está en punto muerto

Las elecciones de hoy marcaron un punto de inflexión en las decisiones del sector privado. Se proyecta que la economía del país estará en "stand-by" hasta el tercer trimestre, aguardando la evolución de la crisis. No obstante, de la primera mitad del año quedaron algunas materias pendientes: ajustar el gasto público, recuperar la credibilidad del Indec y el dólar.

LA CLAVE ESTA EN LA INVERSION. La industria apuesta a recuperar el terreno perdido en la primera mitad del año por efecto de la crisis financiera global.
LA CLAVE ESTA EN LA INVERSION. La industria apuesta a recuperar el terreno perdido en la primera mitad del año por efecto de la crisis financiera global.
28 Junio 2009
Transcurrió el primer semestre de un año difícil para la economía argentina. La mayoría de las consultoras privadas coincide en que el país está en recesión técnica, tal como sucede con las naciones vecinas, como obligado efecto de la crisis financiera global. Sin embargo, los informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no confirman ese escenario. Distintos sectores de la actividad económica sintieron el impacto. Los industriales están inquietos por las variaciones del tipo de cambio y por el golpe que la crisis le dio a Brasil, el principal socio comercial argentino. El desempleo no ha alcanzado al millón de afectados en los 31 principales aglomerados urbanos del país. Hubo suspensiones de personal en el sector privado, pero el Estado -con subsidios- mantuvo la fuente laboral. Las cuentas públicas han desnudado algo previsible en tiempos electorales: el gasto público ha crecido a mayor ritmo que el nivel de ingresos. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ha sostenido la recaudación en base a los fondos previsionales. El gasto discrecional a las provincias aumentó por efecto de la contienda electoral: hubo más dinero que en otros años para la ejecución de obras públicas en las provincias.
Según un informe de Prefinex, la consultora que dirige el experto Martín Azcárate, la economía argentina estará en stand-by, por lo menos, hasta el tercer trimestre del año. Según el diagnóstico, al que accedió LA GACETA, el adelantamiento de las elecciones (hoy se vota en todo el país) redujo considerablemente el costo de oportunidad de esperar al día después de las votación para tomar decisiones relevantes. Y esto incluye a todos los factores económicos.
Con la desaceleración o freno de las inversiones y frente a la posibilidad de que el Estado deba apelar al ajuste para sanear sus cuentas, es muy factible que el escenario para el segundo semestre del año muestre una disminución de los subsidios estatales al sector privado y baja de la inversión pública.
Esto, según Prefinex, se sustenta en el hecho de que una reducción de los niveles de recaudación dejan al descubierto las fragilidades de la posición fiscal. "De mantenerse el actual ritmo de crecimiento de la recaudación, el superávit fiscal corre peligro, haciendo difícil cumplir el plan de obras públicas anunciados para este año ($ 70.000 millones), si es que no surge una fuente alternativa de financiamiento", proyecta la consultora.
Para la segunda mitad del año también quedarán otras cuentas pendientes. Según algunos economistas, el paso de los comicios le quitará presión sobre el dólar y el Gobierno tendrá cierto alivio para sostener el tipo de cambio. En esa idea se inscribe el director de la consultora Exante, Aldo Abram.
Según el especialista, más allá del resultado electoral, el Gobierno también tendrá que avanzar sobre políticas activas vinculadas con el sostenimiento del empleo. De otro modo, estimó, es muy posible que la desocupación vuelva a los dos dígitos en todo el país con la entrada de 2010. Otra señal que espera el mercado es que la gestión de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, busque el mecanismo necesario para normalizar el Indec. Según los economistas, la crisis de la Argentina no pasa necesariamente por las cuestiones financieras y económicas, sino por la credibilidad de las decisiones estatales y de los índices. Restituir la confianza en esos indicadores puede contribuir a fortalecer la posición del país en el mundo, afirman.

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