11 Junio 2009 Seguir en 
MILAN/DETROIT.- La automotriz italiana Fiat cerró la compra de la estadounidense Chrysler (está en quiebra), con lo que completa una ambiciosa jugada para convertirse en la segunda mayor automotriz del mundo, después de Toyota.
La operación significa una victoria para el gobierno de Barack Obama, que lideró la reestructuración de Chrysler tras la bancarrota.
El presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, que tendrá el mismo puesto en Chrysler, se declaró confiado de que la empresa Chrysler saldrá a flote con éxito.
Con esta alianza, Fiat entra en el mercado estadounidense, al que quiere regresar con sus marcas Fiat 500 y Alfa Romeo. Alfa Romeo dejó de estar presente en ese país en 1995 y Fiat en 1983. El nuevo Chrysler será operativo inmediatamente y se llamará Chrysler Group LLC. Estará participada en un 20% por Fiat, que podrá subir su parte por etapas hasta el 35%.
Fiat podrá más adelante tomar el control del grupo, una vez que hayan sido reembolsados los U$S 6.000 millones que fueron adelantados por Washington para la supervivencia de Chrysler. En la operación, Fiat no aportará capital, sino su tecnología, para que Chrysler pueda producir sus automóviles de pequeño tamaño y ahorradores de carburante, indispensables para su relanzamiento.
Con esta operación, el grupo italiano se saca la espina de Opel, filial del estadounidense General Motors (GM), cuya adquisición perdió hace 10 días a manos del canadiense Magna. Según un portavoz de Fiat, Chrysler es ahora la prioridad del grupo italiano. Sin embargo, Fiat sigue buscando nuevos socios que le permitan alcanzar un nivel de producción de entre 5,5 y 6 millones de vehículos anuales. Por el momento, Fiat y Chrysler producen juntos unos 4 millones de vehículos al año. El líder mundial del sector, la automotriz japonesa Toyota, vendió casi nueve millones. (AFP-NA-Reuters)
La operación significa una victoria para el gobierno de Barack Obama, que lideró la reestructuración de Chrysler tras la bancarrota.
El presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, que tendrá el mismo puesto en Chrysler, se declaró confiado de que la empresa Chrysler saldrá a flote con éxito.
Con esta alianza, Fiat entra en el mercado estadounidense, al que quiere regresar con sus marcas Fiat 500 y Alfa Romeo. Alfa Romeo dejó de estar presente en ese país en 1995 y Fiat en 1983. El nuevo Chrysler será operativo inmediatamente y se llamará Chrysler Group LLC. Estará participada en un 20% por Fiat, que podrá subir su parte por etapas hasta el 35%.
Fiat podrá más adelante tomar el control del grupo, una vez que hayan sido reembolsados los U$S 6.000 millones que fueron adelantados por Washington para la supervivencia de Chrysler. En la operación, Fiat no aportará capital, sino su tecnología, para que Chrysler pueda producir sus automóviles de pequeño tamaño y ahorradores de carburante, indispensables para su relanzamiento.
Con esta operación, el grupo italiano se saca la espina de Opel, filial del estadounidense General Motors (GM), cuya adquisición perdió hace 10 días a manos del canadiense Magna. Según un portavoz de Fiat, Chrysler es ahora la prioridad del grupo italiano. Sin embargo, Fiat sigue buscando nuevos socios que le permitan alcanzar un nivel de producción de entre 5,5 y 6 millones de vehículos anuales. Por el momento, Fiat y Chrysler producen juntos unos 4 millones de vehículos al año. El líder mundial del sector, la automotriz japonesa Toyota, vendió casi nueve millones. (AFP-NA-Reuters)
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