08 Junio 2009 Seguir en 
CORDOBA (Enviado especial, Carlos Oardi).- La caravana del líder de la "B" Nacional se hizo sentir en La Docta. Dos micros trasladaron a la delegación, mientras varios autos completaron el trencito de la felicidad "decana". Un patrullero hizo las veces de locomotora: dirigió la batuta y mostró el camino a seguir hasta el hotel donde se concentró Atlético. El tiempo pareció volar y la media hora de trayecto desde La Boutique hasta el coqueto cinco estrellas cordobés se esfumó. La nave albiceleste pisó tierra firme y provocó la explosión de los hinchas que esperaban en el lugar y se emocionaron al verlos. Costó ingresar al búnker, pero no importó. Todo valió con tal de regalarle un segundo de felicidad a cada uno de los que habían llegado a ofrendarles su amor.
Matías "Oveja" García fue uno de los que primero se dejó ver, paseando por el hall en calzas, mostrando sus piernas mientras le apuntaba al profesor Ricardo Somma, y le agradecía todo el trabajo realizado para fortalecerlas.
Desde el otro costado, Damián Musto encaró hacia el bar y pidió algo fresco. "Me voy a tomar muchas de estas", sonrió el ex volante de Quilmes, mientras se estiraba para pedir una cerveza helada. Con el premio en la mano, "Boom-boom" levantó los brazos e invitó al resto de sus colegas que, asombrados, soltaron una carcajada.
La merienda estaba servida, pero ninguno se acercó. En la televisión mostraban la campaña del "decano" y todos saltaron sobre las mesas del restaurant.
"Esto es increíble. Estamos muy contentos y hay que seguir festejando, pero también debemos pensar en los dos partidos que nos quedan. Vamos por el campeonato", desafió Martín Granero, que mezcló la serenidad de siempre con la euforia propia de haber concretado un sueño impensado hace un par de años. "Cuando llegué a Atlético nunca pensé que iba a lograr todo esto en tan poco tiempo. Acá voy a cumplir el sueño de jugar en Primera", reconoció el "Vikingo", uno de los jugadores preferidos por los hinchas.
Antes de subirse al ascensor, Juan Pablo Pereyra, amo y señor en la tierra del cuarteto, se prende en la charla. "Me da un poco de lástima la situación de Talleres. Tengo muchos ex compañeros en ese club. Este año me tocó vivir etapas buenas y malas en el club. Por suerte terminé bien porque nunca bajé lo brazos", se emociona el "Flaco", uno de los goleadores de este triunfo histórico, que se seguirá festejando desde hoy y por el resto de la semana, cuando regresen a Tucumán.
Matías "Oveja" García fue uno de los que primero se dejó ver, paseando por el hall en calzas, mostrando sus piernas mientras le apuntaba al profesor Ricardo Somma, y le agradecía todo el trabajo realizado para fortalecerlas.
Desde el otro costado, Damián Musto encaró hacia el bar y pidió algo fresco. "Me voy a tomar muchas de estas", sonrió el ex volante de Quilmes, mientras se estiraba para pedir una cerveza helada. Con el premio en la mano, "Boom-boom" levantó los brazos e invitó al resto de sus colegas que, asombrados, soltaron una carcajada.
La merienda estaba servida, pero ninguno se acercó. En la televisión mostraban la campaña del "decano" y todos saltaron sobre las mesas del restaurant.
"Esto es increíble. Estamos muy contentos y hay que seguir festejando, pero también debemos pensar en los dos partidos que nos quedan. Vamos por el campeonato", desafió Martín Granero, que mezcló la serenidad de siempre con la euforia propia de haber concretado un sueño impensado hace un par de años. "Cuando llegué a Atlético nunca pensé que iba a lograr todo esto en tan poco tiempo. Acá voy a cumplir el sueño de jugar en Primera", reconoció el "Vikingo", uno de los jugadores preferidos por los hinchas.
Antes de subirse al ascensor, Juan Pablo Pereyra, amo y señor en la tierra del cuarteto, se prende en la charla. "Me da un poco de lástima la situación de Talleres. Tengo muchos ex compañeros en ese club. Este año me tocó vivir etapas buenas y malas en el club. Por suerte terminé bien porque nunca bajé lo brazos", se emociona el "Flaco", uno de los goleadores de este triunfo histórico, que se seguirá festejando desde hoy y por el resto de la semana, cuando regresen a Tucumán.









