08 Junio 2009 Seguir en 
CORDOBA (Enviado especial, Leo Noli).- "La Boutique" arde. Talleres pierde por goleada y varios simpatizantes están que trinan. Enojados por la categórica derrota, algunos comienzan a trepar por la tela olímpica. Planean ingresar al campo. Otros, los cobardes, cazan lo primero que encuentran a mano y lo lanzan hacia la cancha. La temperatura no para de subir. El juez mira hacia los cuatro costados y se acerca al jefe del operativo policial. Exige garantías (se las dan) y que bajen los hinchas trepados en el alambrado. No hay caso. El populacho no cede y Jorge Baliño, correctamente, espera unos minutos y decide ponerle punto final al partido. En el círculo central los héroes de Atlético se abrazan tímidamente. Por respeto al rival, que está en la cuerda floja, aguardan el momento justo y parten hacia el camarín a desatar la oleada de algarabía.
Explota el vestuario visitante. Nicolás Dematei improvisa una batucada y sus amigos lo acompañan. Luis Miguel (Rodríguez) baila con orgullo mientras deja ver la remera más solicitada del momento: "Yo amo a Simoca". Salen una, dos, tres, mil canciones festivas. Algunas de descarga, para todos aquellos que no creyeron en este grupo. Para los desconfiados y catalogadores de "ladrones" hacia varios integrantes de la nómina; en fin. Para todos, los buenos y los malos.
"Todavía no lo puedo creer. Estoy en una nube. Si bien ya ascendimos una vez, creo que esto tiene otro gusto, se disfruta más porque jugar en Primera es lo máximo para un jugador", explica con emoción "Pulguita", al tiempo que levanta la mirada y deja ver el brillo de sus ojos. El mismo que todos tuvieron en la cancha cuando se desataron en un llanto conjunto de felicidad. "Esto es para mi mamá, mi hermano, mi novia y mi familia", afirmó el goleador, que saborea a la distancia un guiso de arroz con pollo de mamá.
"Este sueño no tiene explicación. Más allá de mi gol y del triunfo, lo que conseguimos es para todos los tucumanos... A la familia, que siempre nos apoyó en los momentos malos y buenos. Para ellos es todo esto, que lo disfruten. Atlético estará en Primera", aplaude César Montiglio, uno de los "decanos" cuestionados en su momento. "Ya está, el fútbol es así. Nosotros respondimos en la cancha y eso quedó demostrado", explicó con contundencia.
Explota el vestuario visitante. Nicolás Dematei improvisa una batucada y sus amigos lo acompañan. Luis Miguel (Rodríguez) baila con orgullo mientras deja ver la remera más solicitada del momento: "Yo amo a Simoca". Salen una, dos, tres, mil canciones festivas. Algunas de descarga, para todos aquellos que no creyeron en este grupo. Para los desconfiados y catalogadores de "ladrones" hacia varios integrantes de la nómina; en fin. Para todos, los buenos y los malos.
"Todavía no lo puedo creer. Estoy en una nube. Si bien ya ascendimos una vez, creo que esto tiene otro gusto, se disfruta más porque jugar en Primera es lo máximo para un jugador", explica con emoción "Pulguita", al tiempo que levanta la mirada y deja ver el brillo de sus ojos. El mismo que todos tuvieron en la cancha cuando se desataron en un llanto conjunto de felicidad. "Esto es para mi mamá, mi hermano, mi novia y mi familia", afirmó el goleador, que saborea a la distancia un guiso de arroz con pollo de mamá.
"Este sueño no tiene explicación. Más allá de mi gol y del triunfo, lo que conseguimos es para todos los tucumanos... A la familia, que siempre nos apoyó en los momentos malos y buenos. Para ellos es todo esto, que lo disfruten. Atlético estará en Primera", aplaude César Montiglio, uno de los "decanos" cuestionados en su momento. "Ya está, el fútbol es así. Nosotros respondimos en la cancha y eso quedó demostrado", explicó con contundencia.










