La falta de ideas llegó en el peor momento

Todas las modificaciones tácticas quedaron de lado a causa del bajo nivel de los futbolistas.

NO LE SALIO UNA BIEN EN TODO EL PARTIDO. Matías Urbano, de floja labor, intenta escapar de la marca del defensor Rubán Maldonado. La ofensiva de San Martín fracasó por completo. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
NO LE SALIO UNA BIEN EN TODO EL PARTIDO. Matías Urbano, de floja labor, intenta escapar de la marca del defensor Rubán Maldonado. La ofensiva de San Martín fracasó por completo. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
25 Mayo 2009
La abundancia, en el fútbol, no es sinónimo de calidad. San Martín puso toda la carne en el asador, pero se quedó sin comer. Y no pudo ni siquiera rescatar un punto porque careció de ideas para vulnerar el efectivo esquema que presentó Gimnasia y Esgrima La Plata.
Se sabía que este iba a ser un encuentro cerrado, en el que cada uno de los técnicos, como si se tratara de una partida de ajedrez, plantearían su estrategia. En el caso de los "santos", fue un 4-4-2 que con el correr de los minutos y por las necesidades del momento se fue transformando.
¿Fue un error? No, y mucho menos si se tiene en cuenta que fue el mismo esquema que planteó en Avellaneda y que le dio muy buenos resultados. El problema aquí no pasó por una cuestión táctica, sino por el bajo rendimiento de los futbolistas.
A saber: Raúl Saavedra, que comenzó jugando como marcador de punta izquierdo y después terminó como volante, fue el hombre que más peligro generó durante todo el encuentro.
Los delanteros tuvieron una noche para el olvido. Daniel Vega y Matías Urbano no hicieron ni una buena. Para colmo, tampoco hubo un futbolista que se transformara en conductor, a pesar de que intentaron hacerlo Pablo Cantero, Marcelo Quinteros y Facundo Pérez Castro.
En el complemento la apuesta se redobló. Roldán sacó a un volante de marca para que ingresara Gustavo Ibáñez. De esta forma, el "santo" se paró con un 3-4-3, que tampoco alcanzó para al menos lograr la igualdad.
El técnico, consciente de la importancia de rescatar al menos un punto frente al rival directo por el ascenso, volvió a realizar un cambio táctico en medio del partido. Mandó al campo a Patricio Pérez y terminó con un 3-3-1-3. A pesar del esfuerzo del enganche, poco pudo hacer para llevar peligro a la cueva del "lobo" platense. Lo que faltaron fueron ideas y por eso el "santo" perdió. Pero lo grave es que la laguna futbolística se produjo en un partido clave.

Comentarios