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El lanzamiento de los trabajos para construir el nuevo acueducto de Vipos, presentado por el Gobierno como “la obra hídrica más importante del país” tuvo fuerte impacto en el oficialismo, que se alaba por ello, y unas pocas inquietudes en la oposición, que hizo un pedido de informes para que se den precisiones sobre el financiamiento (mediante préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo que, en teoría, pagará la Nación) y gestiones para garantizar la continuidad del proyecto, así como los controles.
Estas inquietudes apenas se sintieron. El acto del jueves en Vipos estuvo centrado en la significación del ducto -importante- y en la autocelebración de haber llegado al comienzo de una obra carísima que -según dijo el titular de la Sociedad Aguas del Tucumán, Marcelo Caponio- es del nivel de las obras “que comienzan a transformar la provincia; inciden en el desarrollo de la ciudad, del comercio y de la industria”.
Cantos y alabanzas
El acto fue de alto impacto. Los miembros de varios sindicatos llegaron en unos 10 colectivos y llenaron la gigantesca carpa del acto y sus alrededores con cánticos, todos referidos a ensalzar la figura del gobernador: “Vamos con Jaldo / Todos con Jaldo / el más tucumano / sigue trabajando / hay mucho trabajo por hacer”, se repetía como un mantra en una canción a todo volumen por los parlantes. Cuando llegó el mandatario, fue recibido entre vítores por la multitud de pie. Y los sindicalistas parecían una hinchada de fútbol: “Olé, olé, olé, olé... Jaldo, Jaldo”; “Peronistas, peronistas, peronistas de Perón / todos trabajamos por un Tucumán mejor”; y uno que parecía clásico: “Jaldo, querido, la Uocra está contigo”.
La dimensión del proyecto
La seriedad aparecía detrás del alboroto: se proyectó un video que contaba las características de la obra, que -se anunció- cuando esté terminada, dentro de 42 meses, triplicará la cantidad de líquido que se provee a Tapia, Tafí Viejo, Cebil Redondo y el noroeste capitalino. Se va a emplear el agua subterránea -subalvéolo- que está por debajo del río Vipos y se mantendrá en funciones el centenario acueducto, hecho entre 1929 y 1931, que ha sido parchado en estos últimos dos años. Caponio dijo que estaba tan roto que era “como un rallador de queso” y se preguntó por qué las gestiones anteriores no se ocuparon del saneamiento: “¿por qué? No sé. El Gobierno lo tomó como un problema de Estado. Cuando asumimos en 2023 estaba el agua negra. Nadie se olvida de eso. Teníamos casi 100 barrios en la provincia protestando al mismo tiempo”. Después dijo que se hicieron 53 pozos nuevos y se recuperaron 47, además de que se está reparando el acueducto de Anfama.
En el acto estaban funcionarios nacionales del área, los representantes de las empresas adjudicatarias de la obra y la familia del ganadero Julio Ruiz, quien falleció hace un mes. Esta familia donó las tierras para que se haga la planta potabilizadora -las máquinas ya estaban nivelando el terreno el jueves- y además permite la servidumbre para que pueda pasar el acueducto por una pequeña franja de sus tierras. Hay que recordar que la Provincia inició el trámite de expropiación a otra familia en Los Nogales que no dio acuerdo para la servidumbre. Claudia Ruiz dijo que las autoridades se han comprometido a que los productores tengan agua para riego en el futuro.
La política y el diálogo
Finalmente, en medio de los cánticos, la intensa significación política del acto se expresó de distintos modos. Jaldo hizo subir a la mesa a las dos senadoras nacionales presentes -las llamó “luchadoras”- y destacó que esto “es una muestra completa de que las divisiones y las grietas innecesarias le hacen perder mucho tiempo a la patria y a la provincia”; le agradeció al ministro de Economía nacional Luis Caputo por “destrabar la obra de Vipos” y le hizo saber que “todavía necesitamos muchas cosas”. Concluyó que entre todos se va a sacar adelante a la provincia y al país.
El impacto
Y queda la pregunta: ¿es la obra hídrica más importante de los últimos 50 años? ¿Lo que se ha hecho en materia de saneamiento ha sido arreglar el abandono que había? ¿Va a tener esto el significado que tuvo en su momento la concreción de El Cadillal? Se demoró más de ocho décadas desde que se lo ideó hasta que fue inaugurado. ¿O Escaba? Fue proyectado en tiempos de Ernesto Padilla, en la primera década del siglo XX; la piedra basal fue puesta en 1937 y terminó inaugurado en 1951. Otros proyectos quedaron en el olvido. Potrero de las tablas, cuyo comienzo de obras se frustró con la dictadura, sigue en la espera, lo mismo que Potrero del Clavillo o El Naranjal. Son obras carísimas que requieren fuerte financiamiento y que deberían estar dentro de los programas de largo alcance. ¿Es la obra del acueducto una parte de un plan más grande? ¿Se vincula con las otras necesidades que tiene la provincia en materia hídrica? No han pasado cuatro meses desde que La Madrid se inundó y con eso quedó en evidencia la crisis de saneamiento en que se encuentra Tucumán. ¿O son cosas diferentes?
El ingeniero Franklin Adler, experto en la crisis del agua tucumana, sostiene que lo positivo que se ha hecho es parar el deterioro del sistema de provisión de agua; pero advierte que no se está atendiendo la fuerte crisis por las pérdidas que tiene el sistema y por el alto consumo que hay en Tucumán, de entre 300 y 600 litros por día por habitante. Añade que esta obra es de las que estaban pactadas con la Nación desde la gestión anterior y se logró por las negociaciones con Jaldo con el Gobierno nacional. ¿Se interesará la Nación en solventar nuevas obras hídricas tucumanas o va a actuar como está haciendo con la infraestructura vial? ¿Y cuáles serían las otras obras hídricas? Las preguntas quedan flotando, asordinadas por ahora en la parafernalia del festejo en Vipos, acaso merecido, siempre y cuando el acueducto se construya y sea inaugurado en tiempo y forma, dentro de tres años.







