Los organizadores de fiestas sugieren fijar fecha de casamiento en abril

El tiempo, sostienen los expertos, es ideal porque no se registran temperaturas extremas. Una antropóloga dice que el otoño predispone a momentos de intimidad.

20 Marzo 2009

Comienza el otoño y, con él, la temporada de lluvias... pero de agua sino de arroz. Especialmente en abril es cuando más parejas eligen dar el sí en Tucumán. Es la temporada alta de modistas, agencias de turismo, iglesias y todo el engranaje que debe funcionar aceitadamente para la organización de un casamiento.
Pero la elección no se debe al azar o a que los enamorados consideren al otoño una estación romántica, sino que se impone por una cuestión puramente climática. Todos los consultados coincidieron en que es la época ideal para realizar una fiesta: no hace ni mucho frío ni demasiado calor y, por lo general, tampoco llueve. Esto significa que la novia puede lucir su vestido sin necesidad de arruinar tantas horas de costura y bordados con un chal tejido a último momento.
Una vez que la decisión esta tomada hay que comenzar la planificación con varios meses de anticipación. “Los preparativos se inician por lo menos nueve meses antes. Incluso, el salón se reserva con un año de anticipación”, explica Denisse Paz, organizadora de eventos.
La demanda por un espacio físico es tan grande que casi minutos después de anunciarle a la familia el futuro enlace hay que buscar un salón. “Ya tenemos todos estos meses cubiertos; pero es una cuestión de moda. Hace dos años atrás el mes más requerido era julio”, observa Alejandra Barrera, coordinadora de eventos de un hotel de capital.
Además de una cuestión de buen tiempo, Javier Ramos, dueño de un salón, opina que los principios de año y los finales son tiempos de decisiones importantes y, por tanto, de casamientos.
La iglesia y el Registro Civil son dos cuestiones vitales. “En esos meses hay que sacar turno por lo menos con cinco meses de anticipación”, dicen dos encargadas de la Catedral y del templo La Caridad, en Yerba Buena. Los sábados se celebran hasta tres enlaces por noche y dos al mediodía.
El vestido constituye una de las mayores ilusiones de la novia. Por lo general, los turnos con las modistas también deben acordarse con antelación. El tiempo todavía permite, en esta época, lucir un vestido más veraniego. “Los precios de las telas no bajan en todo el año”, explicó la diseñadora Luisa Frías Silva.
Pero este año el surtido textil disminuyó debido a la crisis económica. “Los mayoristas no han recibido la cantidad de tela que pidieron porque se cerraron las importaciones”, añadió y aclaró que, de todos modos, hay telas nacionales de buena calidad.
Nada es barato cuando se trata de organizar una boda. Como consuelo, una de las ventajas para quienes eligen el otoño es el precio de los viajes de luna de miel. “Al ser temporada baja se pueden conseguir destinos como Brasil o el Caribe un 20 % o un 30% más baratos que el resto del año”, dice Aníbal Ramos, asesor turístico de una agencia de viajes.
Los destinos clásicos son Buzios, al norte de Brasil, Playa del Carmen, en México, y Varadero, en Cuba. Destinos paradisíacos que poseen hoteles preparados especialmente para mieleros.

¿Propicio para el amor?
Helen Fisher, antropóloga y estudiosa de las relaciones amorosas, afirma que cualquier estación es buena para el amor y el sexo, pero que el final del verano predispone a momentos de intimidad. Sostiene que al acercarnos hacia días y noches frescas, nuevas corrientes químicas impulsan hacia el amor. “Se estimulan los circuitos de dopamina del cerebro, que hace que nos sintamos bien por la dosis de energía, optimismo y motivación sexual que otorga”, acota, y añade que en los días otoñales aumenta el nivel de las hormonas sexuales.

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