Fusiones y caídas en el empresariado tucumano

Más que modificar el sistema capitalista, el crac financiero internacional hace mella en el mundo de los negocios: en Tucumán, como en EEUU, hay firmas que cambian de manos. Por Indalecio Sánchez - Editor de Economía.

28 Enero 2009

Ya nada será igual. El crac económico internacional no modifica el sistema capitalista (aun está en duda que esto suceda), ni la distribución de fuerzas entre potencias mundiales (EEUU seguirá siendo la nación dominante al menos por varios años más) ni la desesperación voraz de los inversores por generar riqueza para pocos a cualquier costo. Sí comenzó a cambiar los mandos a nivel empresario. Muchos de los que eran gigantes ahora son sólo grandes y los que aparecían como promisorios hombres de negocios recibieron ya el título de gurúes económicos.
La metamorfosis empresaria se ejecuta en el ámbito provincial igual que en el nacional y en el mundial. Los cambios de mando y las fusiones entre multinacionales fueron los antídotos que, hasta aquí, muchas compañías hallaron contra el vendaval financiero. Fiat absorbió parte de Chrysler; laboratorios Pfizer adquirirá a su rival Wyeth en EEUU, y los gobiernos de casi todo el mundo se asocian con colosos bancarios para evitar un descalabro. En otra escala, en Tucumán suceden acontecimientos parecidos.

Rumores comarcanos
Sólo con la confirmación de las charlas de café, en el corazón de la City financiera se dice que se fusionaron dos grandes del mundo empresario comarcano. Uno creció de la mano de la agroindustria y luego se consolidó como empresario turístico. En los últimos tres meses arreciaron los rumores respecto de que su conglomerado de empresas caminaba derecho a una cesación de pagos. Sus proveedores y aliados circunstanciales despotricaban por los rincones sobre la imposibilidad de cobrar lo suyo, pero ninguno se atrevió a hacer público su enojo o el incumplimiento de aquel. Otros, vale decirlo, siempre confiaron en que el hombre de negocios en problemas cumpliría con sus compromisos y hasta acordaron con él resignar la entrega de lo que les tiene retenido por lo menos durante algún tiempo.
Pero el nuevo jugador que salió a la cancha le sacó las papas del fuego. Este empresario, comerciante alimentario, creció sin prisa pero sin pausa en su rubro y se instaló firme a pelearles a los extranjeros con presencia en toda la ciudad. Empezó como mayorista, callado, y luego instaló su marca -ya como minorista- en puntos estratégicos de la capital tucumana. El negocio camina y el hombre avanza. Como un molino cuyas paletas aprovechan la fuerza del viento, comenzó a ampliar su estructura: ya no sólo vende, sino que hasta fabrica algunos alimentos. Con ese éxito en un bolsillo metió la mano en el otro y ofreció ayuda al colega apretado financieramente.
Dicen en los bares de la City que utilizó de mediadores a algunos funcionarios alperovichistas. Ofreció desembolsar el dinero para el otro empresario, pero pidió a cambio una entrada en el mercado turístico. Al endeudado -cuentan- no le gustó la idea, pero finalmente dio el sí -o lo dará- para ponerle fin al malabarismo financiero que lo tiene a maltraer. En realidad, ambos son viejos conocidos que ya comparten transacciones e intercambios de mercaderías desde hace algún tiempo.
Nada está escrito y nada es seguro. Pero siempre que el río truena?

Publicidad

Todos en la misma "bolsa"
En los bares cercanos al par de cuadras en que se concentran las sedes de las entidades bancarias también proliferan los rumores sobre las empresas que se dedican al mercado de capitales. Los dichos sobre la situación delicada en la que se encontraba una de ellas -Aconquija Trading- fueron confirmados a LA GACETA por una docena de clientes de esa entidad que plantearon las dificultades con las que se toparon para recuperar el dinero que habían invertido en esa casa. Ahora, ahorristas de otra financiera tampoco pueden obtener sus recursos: al menos tres de ellos relataron a este cronista que la firma Mercapital les informó que no podrán hacerse con sus ahorros. A cambio, les ofrecen saldar la deuda con la entrega de propiedades, más precisamente, con departamentos que la empresa aparentemente posee. La delicada situación que atraviesa este tipo de compañías en Tucumán llevó a que otros empresarios dedicados al mismo negocio entraran en crisis. Temen que los rumores terminen salpicando a las que poseen sus finanzas en orden y que se provoque una corrida de clientes temerosos que decidan retirarse definitivamente del mercado, sin importar si la financiera goza o no de buena salud. Robando términos a la medicina, es posible que ante esta situación algunos de los sanos termine tendiendo una mano o haciéndose cargo de los enfermos para evitar que los focos infecciosos se transformen en epidemia.
Así se están acomodando los tantos en el mundo empresario local. Algunos compran, otros venden. En el medio, varios sobreviven achicando su planta de personal, resignando inversiones o dejando de cumplir sus compromisos fiscales. También desaparecieron varios, en especial en el rubro comercial, en el que los alquileres altos (en el microcentro se paga de $ 6.000 para arriba mensualmente por un local), el boom de nuevos negocios (los últimos cinco años habían proliferado las boutiques y las casas de venta de ropa, aumentando la competencia) y la retracción del consumo hicieron estragos.

Ledesma picó en punta
¿Y el Estado? Bien, gracias. Observa de costado lo que sucede y procura centrar su fuerza en la matriz productiva tucumana, que es la que genera más empleos. Pero, sin ahondar en las virtudes o defectos de la gestión gubernamental, apenas comenzado el año debe anotarse una derrota: en 2008 anunció que Tucumán sería cabecera del NOA en la producción de biocombustibles, con una deshidratadora que permitiría que todos los ingenios de la región produzcan en nuestra provincia, pero el Ledesma ya se adelantó y anunció que pone a andar su emprendimiento para hacer biocombustibles.
En Tucumán el proyecto aún está en veremos y, por lo bajo, los industriales azucareros observan muy lejana la posibilidad de que la deshidratadora se construya con ayuda estatal. En 2010 ya habría que agregar alcohol a las naftas y parece que la provincia no llegará con los plazos para poder abastecer el mercado.

Publicidad
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios