La reducción de los gases de efecto invernadero

28 Enero 2009

Ya en la década de 1980, los científicos alertaron a la dirigencia política del mundo sobre los cambios climáticos que sobrevendrían como consecuencia de la contaminación ambiental, principalmente provocada por los países desarrollados. En 1988, en Toronto (Canadá) se celebró la Conferencia sobre Cambios en la Atmósfera. Esta fue la primera reunión de alto nivel donde científicos y políticos discutieron sobre las medidas que se deberían tomar para combatir el cambio climático. De hecho, durante este encuentro, los países industrializados se comprometieron a reducir voluntariamente las emisiones de CO2 un 20 % para el año 2005, lo que se conoció como el “Objetivo Toronto”.
Los gobiernos acordaron en 1997 el Protocolo de Kyoto del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU. El acuerdo entró en vigencia el 16 de febrero de 2005, sólo después de que 55 naciones, que suman el 55 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo ratificaron; en la actualidad son 166 países. El objetivo del Protocolo de Kyoto es conseguir la reducción de un 5,2 % de las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el período 2008-2012. Este es el único mecanismo internacional para empezar a hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Contiene objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reduzcan las emisiones de los seis gases de efecto invernadero de origen humano, tales como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).
El flamante presidente de los Estados Unidos, Barack Obama dijo el lunes que su país se pondrá al frente de la lucha contra el calentamiento global y tomó así distancia de su antecesor, George W. Bush, que se negó durante los dos períodos de su mandato a ratificar el Protocolo de Kyoto.
El mandatario anunció que la política energética será un norte en su administración y permitirá a California y a una docena de Estados que establezcan sus propios estándares y límites para las emisiones de gases. En 2006 el gobernador de California había firmado una histórica ley para limitar la emisión de gases con efecto invernadero, convirtiéndose en el primer Estado en tomar medidas frente al calentamiento global. Sin embargo, Bush se negó a otorgarle el dinero para la implementación. De acuerdo con ese plan, California debe tomar medidas para reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 25 % para el año 2020 y en un 80 % para 2050, apegándose de esa forma al protocolo de Kyoto. Por otro lado, Obama estimulará el desarrollo de vehículos que consuman menos combustible. En este caso, los objetivos son dos: reducir la emisión de los gases de combustión que contaminan el ambiente y disminuir la dependencia energética del exterior.
Creemos que es una actitud positiva y esperada del mandatario estadounidense. El cuidado del planeta debería ser el objetivo de todos, principalmente de los países poderosos del mundo, que paradójicamente son los que más destruyen y contaminan el medio ambiente. Se han anunciado verdaderas catástrofes climáticas para los años venideros si no se actúa a tiempo. Por cierto, en el plano local, es una preocupación constante la contaminación de los ríos y del aire durante la zafra y la tala indiscriminada de los bosques. La naturaleza nos ha mostrado que tiene un límite ante la agresión humana, y sus reacciones son impredecibles y violentas. De nada sirve llorar sobre la leche derramada, suelen decir los abuelos.

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