Nuestros abuelos y padres solían repetir a menudo que la ociosidad es la madre de todos los vicios. Esta sabiduría popular no ha sido refutada y se reafirma como verdadera a medida que vemos que las adicciones siguen incrementándose año a año en Tucumán, especialmente entre los jóvenes.
Desde hace varios lustros, durante las vacaciones, El Mollar se convierte en el paraíso de los jóvenes. El hermoso paisaje, la tranquilidad y el hecho de ser más barato que Tafí del Valle son atractivos poderosos para los chicos. Además muchos de ellos, menores de 18 años, viajan en grupo sin adultos que los cuiden y se instalan en carpas en los campings o a orillas del dique La Angostura. Se ha vuelto desde hace ya bastante tiempo un hábito consumir alcohol. En esta época, apenas comienza a anochecer los bares de El Mollar ya están repletos de jóvenes; algunos que llegaron antes ya se tomaron un litro de cerveza cada uno, según le contaron a nuestro diario. En su opinión, las bebidas alcohólicas garantizan “pasarla bien” y “ablanda a las mujeres”. “Las chicas son mucho más simpáticas cuando tienen un vaso de cerveza en la mano. El alcohol aumenta la diversión”, afirman los jóvenes de 22 y de 23 años. Pero no sólo se consume en exceso cerveza, sino también fernet y en menor medida champaña.
Por la mañana temprano, es frecuente encontrar en las calles céntricas de El Mollar, botellas de vidrio rotas, vasos de plástico desparramados por el piso y latas aplastadas en las veredas, jóvenes que apenas coordinan sus movimientos a causa del exceso de alcohol ingerido la noche anterior y que deambulan extraviados. Son restos que quedaron de la salida nocturna de los cientos de jóvenes que visitan la villa veraniega. Los mismos chicos cuentan que luego de las cuatro de la mañana, cuando cierran los boliches, se realizan fiestas conocidas como after.
Mientras algunos comerciantes sostienen que el problema es que los quioscos venden alcohol entre las 9 y las 23, y como consecuencia de la escasez de controles policiales, estos tiran botellas en las calles y a veces hasta generan peleas entre ellos, el jefe de la Unidad Regional Oeste desmiente las versiones de vecinos y de dueños de boliches sobre la escasa presencia policial en la villa. Señaló que respecto de 2007, se incrementó la cantidad de efectivos policiales: son 120 los que actualmente patrullan Tafí del Valle y El Mollar, y defendió la acción de su fuerza y del IPLA.
Hace pocos días, expresamos nuestra preocupación por elevado consumo juvenil de bebidas alcohólicas, tabaco, pastillas y drogas. Recordamos que según un estudio realizado sobre 100.000 alumnos de EGB 3 y del Polimodal de la provincia, la sustancia más consumida es el alcohol (más del 70 %), seguida por el tabaco (42 %) y los psicofármacos, con un 11%. Luego siguen la marihuana, que es una sustancia que produce daños respiratorios y reproductivos, con un 9,3 %; la cocaína, droga estimulante del sistema nervioso central, con 4,1 % de los adolescentes; los inhalantes, que son solventes y pegamentos que producen vapores químicos, con el 3,5 %; el “paco” que es el desecho que se obtiene del proceso de purificación de la cocaína, con el 2,1 %.
La ociosidad -también la incomunicación, la soledad, la rebeldía- conduce a muchos jóvenes a introducirse en el mundo de las adicciones, del cual luego es muy difícil salir. Si esta historia se repite desde hace años en El Mollar, el Estado ya debería haber implementado una campaña de concientización entre chicos y adolescentes, educándolos acerca de los estragos que provoca el alcohol. Se puede divertirse sin necesidad de alcoholizarse.
27 Enero 2009 Seguir en 







