Buen humor

25 Enero 2009

A la interesantísima carta de Ysmael Díaz referida a los perros (19/1) quiero agregar algo que, si bien no tiene la misma importancia, provoca escozor. Se trata del nombre que se está dando a los perros hoy. Nombres que no sólo figuran en los libros del Registro Civil sino que también fueron pronunciados ya en la pila bautismal. No nos sorprendamos si al llegar a una casa nos topamos con que "el jefe de seguridad" tiene nuestro mismo nombre o apodo, lo que mucho no nos gustará. De hecho, días atrás, una señora (en venganza contra una mujer de la cuadra que le puso su nombre a la perra) juraba que iba a traer una perrita y que la iba a llamar por el nombre completo de su vecina, apellido de casada incluido. "Y, para que sepa lo que siento, la llamaré en voz alta (a la mascota) delante de ella", agregó. No creo que suceda, porque se trata de una señora muy alegre y le pasará el enojo en cuanto aflore ese rasgo tan importantes que es el buen humor. Algo indispensable para controlar estas situaciones, puesto que se relaciona íntimamente con el bienestar y la paz. Es cierto que a los canes hay que quererlos, y que los nombres "Pichicho" o "Colita" pasaron de moda. Pero, que le digan "mi amor" al perro, o lo llamen "Juan Ignacio" o "Pedro Alexis Fernando", requiere mucho buen humor para ser soportado.

Daniel E. Chávez
Pasaje Benjamín Paz 308
S. M. de Tucumán

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