Los 35 grados convierten la cancha en un infierno

A la número uno, Jankovic, le ardían los pies, y el finalista en 2006, Baghdatis, sentía ganas de vomitar.

FIRME. Jankovic ganó pese al calor. REUTERS
FIRME. Jankovic ganó pese al calor. REUTERS
20 Enero 2009

MELBOURNE.- Como casi todos los años, todos los tenistas padecieron, en la primera jornada del Abierto de Australia, el intenso calor reinante en Melbourne. La temperatura se acercaba a los 35 grados centígrados a la sombra cuando comenzaron los partidos.
“Las condiciones son muy difíciles, este sol, este sol... es tan fuerte”, comentaba con pesar uno de los jugadores, el chipriota Marcos Baghdatis, que fue finalista en 2006. “Incluso sin jugar uno apenas puede respirar. En la cancha tenía ganas de vomitar”, aseguró.
La actual número uno mundial, la serbia Jelena Jankovic, dijo que tenía los pies ardiendo. “Las canchas están incandescentes y, con las fricciones al desplazarme tenía la impresión de estar jugando sobre fuego”, comentó.
Aquí el sol es realmente matador”, dijo el joven australiano Bernard Tomic.
Desde 2007, cuando las condiciones fueron particularmente duras, los árbitros tienen permiso para parar un partido cuando se cumplen ciertas condiciones predeterminadas de humedad y temperatura, que empiezan cuando el termómetro supera los 35 grados a la sombra. Hasta 2007, no se podía iniciar ningún partido en esas condiciones pero los encuentros que se estuvieran disputando ya proseguían hasta finalizar.

Damas
Las serbias Jankovic y Ana Ivanovic avanzaron a la segunda ronda del Grand Slam australiano, junto a la rusa Dinara Safina.
Jankovic, máxima favorita, se impuso por 6-1 y 6-2 sobre la austríaca Yvonne Meusburger, mientras que Ivanovic, finalista en la edición anterior, le ganó a la alemana Julia Gorges por 7-5 y 6-3. En tanto, Safina venció a su compatriota Alla Kudryavtseva por 6-3 y 6-4. (NA-Reuters-Especial)

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