Asegura que antes que funcionario es un técnico-científico, a quien el gobernador José Alperovich convocó para ponerse al frente de la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la Provincia, cuando fue creada, en 2004. "No necesito el cargo", remarca. Por primera vez, desde que estalló el escándalo por el alto consumo de drogas en la Costanera, Alfredo Miroli habla sobre la problemática. No obstante, aclara que prefiere mantenerse al margen del "circo que se armó en estos días". Afirma que sí estaba al tanto de lo que ocurría en los barrios de la zona y que tiene diseñado un proyecto para capacitar a preventores en el lugar, que iba a implementarse a partir de marzo.
Durante la entrevista, Miroli admite que se registró un aumento en el consumo de drogas en la provincia. Pero sostiene que Tucumán no es un caso aislado y que la misma situación ocurre en todo el mundo.
Reconoce que todavía es necesario hacer mucho en el ámbito de la prevención, aunque cree que la principal falla es la falta de compromiso de los padres.
- Se dijo que no estaba claro qué repartición, su secretaría o el Ministerio de Salud, atendía la problemática de las adicciones...
- La secretaría se creó porque en la Provincia faltaba un organismo que la representara a nivel nacional y mundial en el tema de las adicciones. Es por eso que el gobernador me convocó para que trabaje a su lado y para que sea la voz de la Provincia en el tema. La Ley 7.466 es clara y establece que el tratamiento del adicto lo hace el Siprosa. La función nuestra es realizar un diagnóstico del paciente y derivarlo. La secretaría no es un consultorio ni un hospital.
- ¿Qué otras tareas desarrolla la secretaría?
Además de la tarea de normatizar, a la Secretaría le compete todo lo relacionado a la programación para capacitar recursos destinados a prevenir y asistir la problemática de las adicciones. Establecemos normas de asistencia, investigamos y organizamos cursos. Pero también hacemos otras tareas: es la única Secretaría que tiene un laboratorio para detectar drogas en orina y que realiza estudios para detectar los daños que las drogas causan en el cerebro de una persona y para ver cómo las sustancias afectan el sistema inmunológico de una persona. Asimismo, firmamos un convenio con cuatro ONG dedicadas al tema para subsidiar 200 consultas diarias de pacientes.
-¿Qué tipo de programas específicos de prevención lleva a cabo la repartición?
- Entre otras cosas, realizamos más de 700 charlas-debate en cuatro años y también hicimos cursos de capacitación para profesionales y agentes comunitarios. Además, se capacitó a agentes de cada uno de los 19 municipios de la provincia para que conozcan la problemática y actúen en cada comunidad. Luego, elaboramos el Consejo de Municipios de Drogas (Comedro) para que todos los intendentes elaboren programas en sus comunidades con nosotros. Desarrollamos un plan estratégico por cinco años, cuyos resultados no se ven de forma inmediata.
- ¿Conocían la problemática del alto consumo de "paco" en la Costanera?
- Sabíamos que hay "paco" en Tucumán, pero no en esa forma. Los altos o bajos niveles de consumo deben ser medidos de manera científica. Ni las favelas registran semejante abuso de drogas como la cifra que se dio, de 3.000 jóvenes adictos en la Costanera. Según las estadísticas del país, el 2,5 % de los adolescentes y adultos sufre adicción a las drogas y un 9 % ha experimentado con sustancias ilegales en el país. En Tucumán, sólo el 7 % ha probado drogas ilegales.
- ¿Cuáles son las principales problemáticas que atraviesan comunidades como la Costanera?
- Hay zonas de más poder adquisito y zonas de menos. En las fiestas de los pudientes hay un mayor consumo de cocaína, psicofármacos y alcohol con pastillas y marihuana. En los lugares más carenciados no se ve éxtasis; se consume pasta base, bazuco, que la gente acá le dice "paco" y también marihuana y pegamento. Los factores que influyen en el consumo no tienen clases sociales. Son los mismos: la falta de autoestima y de límites, el deseo de probar la sustancia para ver cómo es, la pérdida del concepto de daño que ocasiona el estupefaciente y la accesibilidad a la sustancia. Hoy, si quiero drogarme me voy a cada esquina. Es muy fácil conseguir alguien que me convide droga.
- ¿Cómo influye la exclusión social en el consumo de drogas?
- En un country también hay factores de exclusión. Los índices de vulnerabilidad son distintos en los diferentes barrios y villas, sólo que el Estado no tiene que salir a solucionar los problemas de un country porque la gente que vive allí tiene recursos, pero sí debe salir a solucionar los de barrios carenciados. Cada vez que se hace pavimento, se pone iluminación, se inaugura un CAPS o se resucita un club barrial se está haciendo prevención de la drogadicción, que es lo que viene realizando el Gobierno provincial.
- ¿Qué piensa hacer la secretaría para prevenir las adicciones en la Costanera?
- Estamos trabajando en la Costanera junto al Instituto Provincial de la Vivienda. Desarrollamos una serie de acciones que se están por poner en marcha. La idea es buscar líderes del sector, a quienes les daremos un curso de capacitación para que vean cómo desarrollar acciones preventivas en el lugar y para que sepan diagnosticar los problemas. Este plan iba a empezar en marzo, no es que lo hicimos a causa del escándalo. Lo habíamos planificado con anterioridad, sólo que ponerlo en marcha lleva un tiempo.
- ¿Y por qué cree que se desató el escándalo?
- Ni idea porque no participo. Cuando hay un escándalo, la tarea de un científico es retirarse y ponerse a investigar, a esperar que la función termine para después hacer el análisis.
-¿Le parece positivo que las madres de adictos hayan decidido agruparse para luchar contra la droga?
- Ellas están enojadas conmigo porque creen que la secretaría es un consultorio. Dicen que me buscaban para que les interne a sus hijos y que no las atendía. Yo no tengo ni tendré un centro de internación. Pero entiendo la ansiedad de los familiares de un enfermo. Lo más maravilloso del movimiento es lo que vengo reclamando desde hace mucho tiempo y es que los padres denuncien a los que venden la droga, que son los que violan el cerebro y el futuro de sus hijos.
-¿Se podrá responder a todas las necesidades que tienen estas madres?
- No se qué quieren las madres, no las entrevisté y tampoco atiendo en las plazas. Muchas veces ellas buscan internar a sus hijos mayores de edad, aunque ellos no quieren. Los centros de rehabilitación no son cárceles para privar de la libertad. El paciente debe querer recuperarse. A veces también reclaman trabajo o pavimento, pero esta no es mi tarea, como tampoco lo es dar los subsidios que reclaman. Esto es trabajo del Gobierno.
- Si es que lo piden, ¿la secretaría les dará un espacio para que se expresen?
- Preferimos que generen acciones en su propio barrio. Pero si las madres quieren aportar su realidad las escucharemos.
- ¿Si continúa la venta descontrolada de drogas en los barrios podrá la secretaría afrontar sola el problema de las adicciones?
- Es muy difícil. Esto es como un tablero de ajedrez. Por un lado está el narcotráfico y por otro la gente que trabaja en prevención. Ideal sería que sólo estén las fichas blancas, pero no es así. Yo la parte policial no la manejo, aunque sí es cierto que la accesibilidad a la droga hace que más personas se droguen. Hoy tenemos un ministro que quiere que haya más facilidad para conseguir sustancias, no a través de los que venden, sino que directamente las personas puedan plantar y tener en su casa. Por eso nos oponemos a la despenalización de la tenencia de drogas.
- ¿Reconoce alguna falla en su trabajo?
- No hay fallas, pero sí reconozco que falta hacer muchísimo de prevención. Esto tiene que ser algo continuo, que requiere ir cambiando de estrategia año a año. Falta un mayor compromiso de los padres para evitar que los que no se droguen lleguen a hacerlo. También es necesario seguir capacitando intensamente a cada barrio para que ponga en marcha acciones y programas de prevención. No se puede creer que los planes de prevención llueven desde el cielo. Tampoco puedo irme a vivir en cada casa o barrio de Tucumán o puede la secretaría solucionar los problemas de los vecinos de pavimento, agua y cloacas porque sería casi un infantilismo absurdo.
- O sea que su estrategia es descentralizar el trabajo de la prevención...
- Así es. Nuestro trabajo es capacitar a los preventores comunitarios para que cada barrio y cada familia resuelva su problema. Es necesario que todos entendamos que hay que involucrarse. Además falta que la gente ponga alegría: no se puede hacer prevención desde el pesimismo, la angustia, la mala onda, la pelea y el enojo.
- ¿Por qué demora tanto la apertura del centro de internación para adictos "Las Moritas"?
- Teníamos un proyecto de hacer allí un centro de capacitación al más alto nivel mundial. Pero como en la provincia no había internación y estalló una demanda desesperada decidí entregarle este centro al Siprosa para que allí se trate a los adictos que necesiten internación residencial. Demoramos dos años en este proyecto porque había que adecuar el lugar, ya que ni siquiera había agua potable. Aclaro que el centro recibirá casos de adictos con alta vulnerabilidad social, familiar, genética y toxicológica.









