El trabajo de prevención depende de cada droga

"Por el precio, no se pueden vender mucho".

18 Enero 2009

En Tucumán, según algunos especialistas, no hay registros de adictos a drogas denominadas caras. “Que yo sepa, nunca recibimos un caso en Ariadna de consumo de LSD. Estamos en contacto con otras instituciones, y tampoco tengo conocimiento de que hayan ingresado pacientes con adicciones de esas características”, relató Viviana Juárez, titular de la ONG dedicada a la asistencia de personas con esta problemática.
“Existen casos, pero en un nivel experimental, tal vez muy escondido. Pero nosotros no tenemos registros de adictos con síndromes de dependencia física”, coincidió el licenciado en Psicología Fernando Parolo, titular del PUNA.

Primero, el dinero
El argumento de varios especialistas consultados por LA GACETA es que el consumo de sustancias como el LSD no existe en la provincia por motivos económicos. “Nunca tuvimos un paciente que haya consumido eso. No les conviene a los narcotraficantes, porque no tienen clientes a quienes venderles y además no se puede vender mucha cantidad”, añadió Juárez. “Yo estoy segura de que es un mito urbano de hace 20 años -agregó-. Vender ‘paco’ es más fácil. Además, nosotros trabajamos con sectores más vulnerables y ese tipo de consumo debe registrarse en una clase social con más posibilidades económicas. Es evidente que no todo el mundo puede gastar casi $ 100 en una dosis”.

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Estudio previo
“Es distinto prevenir el consumo de ‘paco’ y de ácido. Se puede generalizar en algunas cuestiones, pero también hay que hacer un estudio previo del grupo etario, de la clase social, del tipo de sustancia que consumen. No es algo que se hace meramente con un manual. Se debe realizar un trabajo de campo y un abordaje según lo que se obtuvo”, aseveró el técnico universitario en Prevención de Adicciones Fernando Miranda.
El hombre al que consultó LA GACETA es un adicto recuperado, que está trabajando en Tucumán. Aseguró que sí se consumen LSD y éxtasis en la provincia. “Normalmente, en los barrios periféricos se ven mucha marihuana y cocaína de baja calidad. El ácido es para otra clase social, a la cual es más difícil llegar, porque la gente tiene vergüenza; los padres no quieren pedir ayuda acá, los llevan a otras provincias. Pero en Tucumán hay de todo”, admitió.

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