La imagen de los adolescentes perdidos por el "paco", deambulando por algunas calles de la Costanera, llevó a un grupo de vecinos, hace seis meses, a realizar una investigación sobre la venta y el consumo de esta sustancia en la zona. Se arriesgaron: agazapados detrás de los árboles, tomaron fotos a los "transas" y recogieron testimonios sobre los lugares de comercialización. Todo lo volcaron en una carpeta y le entregaron el material a la Policía. Pasaron más de 180 días y no vieron ningún operativo en el barrio. Y las escenas de adictos se extendieron por todas las calles del sector, ubicado del lado de la Banda del Río Salí.
"Lo único que nos queda por pensar es que a la Policía no le interesa la venta de droga aquí. Hicimos un plano con fotos y detalles de los lugares donde venden ?paco? y porros. Juntamos pruebas, se las dimos a la Policía de la Regional Este y nunca se hizo nada", destaca el presidente del centro vecinal Emilio Jesús Alvarez. "Hasta denunciamos la casa de una chilena que vendía la porquería y a los dos días vendieron la vivienda y se fueron; alguien les habrá avisado". añade.
Alvarez y otros vecinos describen el negocio del "paco" en la Costanera: cuando comienza a caer la tarde llegan a la zona personas extrañas en motos y autos que reparten la sustancia en casas, donde después los adolescentes se acercan y compran. Algunos jóvenes se acercan a los vehículos y ahí obtienen directamente los "pacos". "Están haciendo estragos en la zona. Los chicos tienen 11 años y pasan escupiendo sangre por las calles. Parecen perros con parvovirus. Están destrozados por el ?paco?", resaltó el presidente del centro. Alvarez y otras dos integrantes, Sandra Beatriz Reynoso y Noemí Galván, destacan que los vecinos no les temen a los adolescentes que se drogan con el desecho de la cocaína. "Nos dan lástima. Caminan de noche hablando solos, se orinan encima; quedaron dementes por culpa de esta porquería. Ni siquiera son violentos, aunque sí se la pasan robando a la gente cosas de las casas o lo que llevan puesto, como collares y celulares que después cambian por ?paco? en los lugares de canje", detallan. Los vecinos aclararon que en el barrio no hay asaltos violentos y que ni siquiera sufren ataques de vandalismo. "Tenemos iluminación nueva y está intacta. Lo que pedimos es que la Policía nos saque de encima a los ?transas? que están matando a los jóvenes de aquí", resaltaron.
Los integrantes del centro vecinal comentan que los adictos ni siquiera pueden ir a la escuela que hay en el sector, la Tiburcio Padilla. "Los docentes buscan motivos y los corren de las clases porque se drogan. No les importa nada", aclaran. Alvarez asegura que hasta le pidió ayuda a Alfredo Miroli (secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la Provincia) para combatir el flagelo que afecta a la Costanera. "Una vez lo busqué en la Casa de Gobierno y le solicité que nos visitara y diera charlas a los padres de acá para que se enteraran de la gravedad de lo que estaban consumiendo sus hijos; pero nunca vino", relató.
Los vecinos de la Costanera, del lado correspondiente a la Banda del Río Salí, consideraron que viven en una zona liberada. "Cuando se inauguró el destacamento, pusieron a trabajar a 180 policías. Ahora quedan sólo 40. Hay tres efectivos por turno para cuidar a 11.000 habitantes de una zona roja. Por supuesto que los policías no salen ni media cuadra porque si lo hacen vuelven desnudos", resalta Alvarez. Y acusa: "los jefes sacaron a los agentes del barrio y los llevaron a cuidar el centro de la Banda del Río Salí porque allí cobran adicionales entre los comerciantes. Si hasta se llevaron la camioneta que tenían para recorrer el lugar". Frente al destacamento del barrio Soldado Tucumano, el único vehículo estacionado es un viejo Renault 12.
El comisario general Abel Soria, jefe de la Regional Este, admitió que los vecinos le entregaron una carpeta con información acerca de la venda de "paco". "Nosotros evaluamos el material y se lo enviamos a la dependencia específica, que es la Dirección de Drogas Peligrosas. Desconozco qué pasó después", explicó Soria. "Tratamos de brindar seguridad a toda la zona. Trabajamos mucho. El personal de la Patrulla Motorizada recorre permanentemente los barrios de la Costanera. No es cierto que no haya agentes cuidando a los vecinos ni que trabajemos sólo para los comerciantes", agregó el comisario. "Nunca vamos a dejar de dar respuestas, no los vamos a descuidar porque sabemos que es un sector muy delicado", concluyó.









