12 Diciembre 2008 Seguir en 
Está terminando 2008 y podemos decir, sin lugar a dudas, que este año será recordado por las buenas noticias deportivas. Fue una temporada de alegrías y de crecimiento, de satisfacciones y de fe renovada. A lo largo de estos meses el deporte de Tucumán reunió éxitos, esfuerzo, sacrificio, ganas de trabajar y un creciente espíritu de competencia.
Qué más se puede decir del ascenso a Primera división de San Martín. Y también de la fiesta que significó el retorno de Atlético Tucumán a la "B" Nacional. Los clubes más populares fueron fieles a su rica historia y les regalaron a sus hinchas una avalancha de pasión. Una pasión que hace mucho tiempo no sentía.
Las nuevas hazañas de Andrés "Pigu" Romero nos llenaron de orgullo. El rugby, con la clasificación a la final del Campeonato Argentino, ratificó que marcha por el buen camino.
También el tenis y el polo dieron un salto de calidad; el golf sumó torneos, jugadores y prestigio; las artes marciales conquistaron medallas y distinciones; el atletismo, el mountain bike, el motocross y el rally repartieron su competencia por toda la provincia, acercando al deporte a los aficionados del interior.
Estos son sólo algunos ejemplos de los hechos deportivos que hoy nos enorgullecen y que nos llenan de entusiasmo para la temporada que vendrá.
Con todo esto, quedó demostrado que el Tucumán deportivo está de pie, que la materia prima existe, y que para renovar las metas hacen falta atención, apoyo y seguimiento. Esto es algo en lo que todos debemos comprometernos, abarcando una a una a las disciplinas y a sus practicantes.
Porque el deporte es uno solo, y los deportistas, un poderoso ejemplo de vida y de abnegación en tiempos difíciles.
Fronteras afuera también se suscitaron hechos alentadores.
Diego Maradona volvió a la Selección, esta vez en el rol de director técnico. Ojalá que logre alcanzar los éxitos, como en aquellos tiempos en los que derrochaba gambetas y goles de fantasía.
Las medallas olímpicas, sobre todo la de los ciclistas Juan Curuchet y Walter Pérez, demuestran que pese a las dificultades el deporte nacional mantiene el fuego sagrado de los campeones.
Si bien se perdió una excelente oportunidad de ganar la Copa Davis, de las derrotas es de donde se sacan las mejores enseñanzas. La caída a manos de España, en la final que se disputó en Mar del Plata, brinda buenos elementos para la reflexión. ¿Por qué tanto triunfalismo antes y tanta decepción después? ¿No podemos aprender a disfrutar del hecho de ser uno de los mejores del mundo? Perder forma parte del juego, y hacerlo en una final nunca debe convertirse en un drama.
El deporte nos ilusiona, nos hace vibrar. Es fuente de emoción y de alegría. Un gol nos conmueve, un triple perfecto genera asombro, un try desata la euforia. La maniobra de un piloto en una curva, al límite de la velocidad y del riesgo, es propio de los valientes y lde os talentosos. Completar una maratón, después de correr durante más de 42 kilómetros, es una lección de coraje.
En suma, el deporte como celebración de la vida, del desarrollo físico, espiritual y social, nos sigue dando motivos para estar orgullosos.
LA GACETA acompaña a los protagonistas y esta premiación está dedicada a ellos. A quienes hacen un culto del sacrificio y del entrenamiento para llegar al éxito.
Cuidemos el juego limpio, nutramos los semilleros, aplaudamos a los ganadores y también a quienes dejan todo en una competencia. Respetemos a los jueces y a los reglamentos. Que la crítica sea constructiva. Disfrutemos las maravillas que nos regalan los deportistas aquí, en el país y en el mundo.
El deporte tucumano está de pie: ¡sigamos adelante; lo mejor está por venir!
Qué más se puede decir del ascenso a Primera división de San Martín. Y también de la fiesta que significó el retorno de Atlético Tucumán a la "B" Nacional. Los clubes más populares fueron fieles a su rica historia y les regalaron a sus hinchas una avalancha de pasión. Una pasión que hace mucho tiempo no sentía.
Las nuevas hazañas de Andrés "Pigu" Romero nos llenaron de orgullo. El rugby, con la clasificación a la final del Campeonato Argentino, ratificó que marcha por el buen camino.
También el tenis y el polo dieron un salto de calidad; el golf sumó torneos, jugadores y prestigio; las artes marciales conquistaron medallas y distinciones; el atletismo, el mountain bike, el motocross y el rally repartieron su competencia por toda la provincia, acercando al deporte a los aficionados del interior.
Estos son sólo algunos ejemplos de los hechos deportivos que hoy nos enorgullecen y que nos llenan de entusiasmo para la temporada que vendrá.
Con todo esto, quedó demostrado que el Tucumán deportivo está de pie, que la materia prima existe, y que para renovar las metas hacen falta atención, apoyo y seguimiento. Esto es algo en lo que todos debemos comprometernos, abarcando una a una a las disciplinas y a sus practicantes.
Porque el deporte es uno solo, y los deportistas, un poderoso ejemplo de vida y de abnegación en tiempos difíciles.
Fronteras afuera también se suscitaron hechos alentadores.
Diego Maradona volvió a la Selección, esta vez en el rol de director técnico. Ojalá que logre alcanzar los éxitos, como en aquellos tiempos en los que derrochaba gambetas y goles de fantasía.
Las medallas olímpicas, sobre todo la de los ciclistas Juan Curuchet y Walter Pérez, demuestran que pese a las dificultades el deporte nacional mantiene el fuego sagrado de los campeones.
Si bien se perdió una excelente oportunidad de ganar la Copa Davis, de las derrotas es de donde se sacan las mejores enseñanzas. La caída a manos de España, en la final que se disputó en Mar del Plata, brinda buenos elementos para la reflexión. ¿Por qué tanto triunfalismo antes y tanta decepción después? ¿No podemos aprender a disfrutar del hecho de ser uno de los mejores del mundo? Perder forma parte del juego, y hacerlo en una final nunca debe convertirse en un drama.
El deporte nos ilusiona, nos hace vibrar. Es fuente de emoción y de alegría. Un gol nos conmueve, un triple perfecto genera asombro, un try desata la euforia. La maniobra de un piloto en una curva, al límite de la velocidad y del riesgo, es propio de los valientes y lde os talentosos. Completar una maratón, después de correr durante más de 42 kilómetros, es una lección de coraje.
En suma, el deporte como celebración de la vida, del desarrollo físico, espiritual y social, nos sigue dando motivos para estar orgullosos.
LA GACETA acompaña a los protagonistas y esta premiación está dedicada a ellos. A quienes hacen un culto del sacrificio y del entrenamiento para llegar al éxito.
Cuidemos el juego limpio, nutramos los semilleros, aplaudamos a los ganadores y también a quienes dejan todo en una competencia. Respetemos a los jueces y a los reglamentos. Que la crítica sea constructiva. Disfrutemos las maravillas que nos regalan los deportistas aquí, en el país y en el mundo.
El deporte tucumano está de pie: ¡sigamos adelante; lo mejor está por venir!
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