Un gran golpe de efecto
Los gobernantes necesitan anunciar medidas para renovar su poder. Tanto en la Rosada como en Tucumán apelarán a la obra pública. La necesidad de bajar línea. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
La tormenta financiera internacional amenaza con llevarse lo que se le ponga adelante. Desde los simples ahorros familiares hasta los grandes proyectos políticos. Las elucubraciones económicas se están cumpliendo a rajatabla, así como las profecías más añejas. La economía real acusa el impacto de una recesión cada vez más notoria, que se traduce en suspensiones y despidos de personal, pérdida del poder adquisitivo del salario y la desagradable sensación de que todo puede ser peor mañana.
Según los gobernantes, la crisis es el tiempo ideal para bajar línea, es decir, para recordar quién, cómo y cuándo se ejerce el poder. A la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el escenario actual le viene de perillas. Maquilló un plan de obras públicas quinquenal con el que someterá a los gobernadores, por lo menos hasta 2011. Y compendió otras medidas para mostrar que, en 2009, habrá menos presión fiscal que en cualquier otro año. Muchos empresarios están convencidos, además, de que la decisión de reflotar el Ministerio de la Producción no es más que un anuncio efectista. Una cartera sin presupuesto y con poder acotado no les sirve a los industriales para canalizar los reclamos con seguridad de éxito en la gestión. Saben que, más allá de la buena predisposición de Débora Giorgi estarán, como hasta ahora, a tiro de lo que decida el virtual ministro de Economía, Néstor Kirchner, o el siempre polémico secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
En Tucumán, todo lo nacional se replica a escala. El lunes por la noche, casi silenciosamente, el gobernador José Alperovich reunió a los 19 intendentes del interior para marcarles la cancha. Asado de por medio, les pidió mucha militancia, hacer la mayor cantidad de obras posibles y, de ser posible dentro del combo alperovichista, bajar el gasto corriente. Según los cálculos oficiales, al Presupuesto de este año le quedan cerca de $ 200 millones a disposición de los jefes municipales para encarar trabajos públicos "que lleguen a la gente", según las palabras que el mandatario usó en la reunión efectuada en su residencia.
El encuentro, según evaluaron algunos de los asistentes, sonó a una suerte de apriete del mandatario para trabajar electoralmente desde el primer día de 2009 y, además, recordar que el jefe de campaña será el propio Alperovich. La intención oficial será provincializar las elecciones parlamentarias de octubre y ganar fuerza en el ámbito nacional. En la Casa Rosada evalúan que Capital Federal, Córdoba, Mendoza y Santa Fe serán distritos electorales reacios al poder kirchnerista. Frente a ese cuadro político, el Gobierno (nacional y provincial indistintamente) apela al efecto multiplicador y dinamizador de la obra pública. Sólo con lo presupuestado, en Tucumán, el oficialismo podrá destinar en 2009, más de $ 5 millones diarios en obras de infraestructura básica, viviendas, reparación de caminos o en pavimento de calles, frente a una demanda interminable de los ciudadanos de una mejor calidad de vida.
De los $ 71.000 millones que la Presidenta anunció que distribuirá en todo el país para los próximos cinco años, Tucumán aspira a contar, como piso, unos $ 3.000 millones, poco más de un 4% del total si se lo repartiera como los fondos de coparticipación de impuestos.
Alperovich inició ayer mismo las gestiones ante el ministro de Planificación, Julio de Vido, para auscultar cuánto dinero dispondrá la Provincia para los próximos años en materia de obra pública.
El cierre del ejercicio
El año se acaba y en materia fiscal no hay grandes contratiempos. Alperovich descansará unos días en Punta del Este y luego retomará el trabajo, con la tranquilidad de que hasta fin de año el consumo y la actividad económica en la provincia serán solventados mediante una inyección diaria de $ 25 millones por el pago de los sueldos a los estatales.
Antes de encarar otro viaje al exterior (hacia mediados del mes que viene), más precisamente a una cumbre del Mercosur en Brasil, el gobernador definirá las bonificaciones que aplicará la Dirección General de Rentas para el pago anticipado de los impuestos patrimoniales (Automotor e Inmobiliario). Algunos funcionarios conjeturan que, ante tanta demanda y tanta crisis, es factible que ese descuento por pago anual sea superior al 10%. De todas maneras, una medida de esas características no causará gran impacto en la recaudación total. Así se va el año, con las cuentas en orden -más allá de mensajes de reducción de ingresos- y con la incertidumbre política y financiera de un año electoral signado por los golpes de efecto de los gobernantes.








