El que quebranta o viola un precepto, ley o estatuto es un transgresor, de acuerdo con la definición que propone el Diccionario de la Real Academia Española. Se puede transgredir una norma por desinformación o a conciencia. Hacerlo adrede implica faltarles el respeto a otros, a la sociedad en su conjunto y a sí mismo. Esta actitud desaprensiva se ha convertido en una deplorable costumbre, en una gran parte de los conductores tucumanos en lo que a material vial se refiere. El incremento de los accidentes en los que intervienen motociclistas se vuelve cada vez más preocupante.
Según el director de Emergentología de la Provincia, en promedio de cuatro personas pierden la vida por semana en accidentes protagonizados por motocicletas en Tucumán. El especialista le explicó a nuestro diario que en muchos de los casos basta para obtener una moto que una persona presente el DNI y una boleta de sueldo, y pague la primera cuota. “Después, sale andando de la concesionaria sin seguro, sin patente y, lógicamente, sin experiencia en manejar”, añadió.
De acuerdo con datos de la Dirección de Tránsito de la capital, por mes se venden y se registran alrededor de 2.200 motos nuevas, es decir que al cabo de un año, el parque de estos vehículos sufre un incremento de 26.400 unidades. El comentario del funcionario es altamente preocupante: una persona que compra una moto y la conduce sin haber obtenido previamente el carnet de manejo y sin patentarla, incurre en una doble infracción.
La Municipalidad informa muy frecuentemente que quienes aspiran a manejar una motocicleta deben pasar por pruebas similares a las que tiene que aprobar quienes desean obtener la licencia para conducir otros vehículos. Pero a juzgar por los resultados, se deduce que las exigencias y los exámenes no son demasiado rigurosos. En general, casi no se cumple la norma más elemental, que es llevar casco. “El problema es que los conductores no respetan las normas inscriptas en la Ley Nacional de Tránsito. Circulan por la mano izquierda, llevan menores -cuando esto está prohibido-, no se ponen casco. Y, para colmo, van a altas velocidades, a pesar de lo difícil que es frenar en esas motos al llegar a una esquina”, señaló el director de Emergentología.
Respecto de la educación vial, el funcionario se mostró escéptico: afirmó que la experiencia se llevó a cabo en algunas escuelas pero los resultados no fueron los esperados. En su opinión, una maestra puede con suerte conversar con los chicos una hora a la semana sobre esta problemática. “Porque además tiene que enseñar otras asignaturas. Entonces, el chico recibe las explicaciones, pero cuando sale de clases ve que el padre se ha estacionado en triple fila o que lo lleva en la moto con sus hermanitos. Y para el niño, el principal espejo son los padres. Por más que la maestra se mate explicando los riesgos, los chicos terminarán haciendo lo que hacen los padres”, aseveró.
Alguien que no respeta las normas está pidiendo con esa actitud no ser respetado por los demás. Creemos que la educación es el punto de partida para poder construir una ciudadanía comprometida y más respetuosa de sí misma. La educación vial debería enseñarse como una materia, por lo menos, en los ciclos primario y secundario, y no limitarse a una charla semanal. Si las exigencias para obtener la licencia de conducir no son más severas y no se unifican en todos los municipios, si las multas no son lo suficientemente onerosas como para desalentar nuevas infracciones, si los controles no se efectúan en forma constante y permanente estaremos lejos de erradicar este mal hábito. Si no se diseña una política interdisciplinaria para combatir esta transgresión, seguiremos lamentando muertes.
25 Noviembre 2008 Seguir en 







