Una competencia que favorece a la gente

El supermercadismo tucumano se vio sacudido en los últimos días por la llegada de un gran jugador, aunque las perspectivas sobre el consumo no son alentadoras. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA

24 Noviembre 2008

El reciente desembarco en Tucumán de la mayor cadena de supermercados minorista del mundo provocó una ola consumista en la provincia que llevaría a cualquier desprevenido a pensar que la economía está sólida y que de ninguna manera atraviesa un período de fuerte contracción. Pero el futuro es preocupante.
Que los niveles de actividad han caído en la provincia es un dato de la realidad. Lo reconocen los comerciantes, los proveedores de servicios y la gente común. En general, los primeros coinciden en que las ventas cayeron en promedio un 40% este año, y las proyecciones para diciembre no son muy alentadoras.
El último mes del año es históricamente el período de mayor actividad para la economía comercial, pero hay visiones encontradas sobre lo que puede pasar esta vez. Los más pesimistas se asientan en el hecho de que se viene observando una caída de las ventas desde las festividades del Día del Padre (en junio), del Niño (agosto) y de la Madre (octubre), y que la tendencia -auguran- se mantendrá en diciembre. Se basan en el hecho de que prácticamente desapareció el crédito comercial -el poco que hay es muy caro- y en que ya casi no conviene pagar las tasas que cobran las entidades emisoras de tarjetas de crédito para financiar en cuotas. Otros piensan que la gente intentará ahorrar algunos pesos para afrontar un año plagado de incertidumbres en la economía, abonadas por el accionar del Gobierno nacional, que no parece tener un poder de reacción acorde con la magnitud de la crisis internacional, que tampoco muestra visos de concluir.
Los optimistas basan todas sus expectativas en un hecho sociológico que parece repetirse cada año, haya o no crisis de consumo. "El Gobierno provincial volcará a la plaza en diciembre unos $ 500 millones en sueldos y aguinaldos de los empleados de la administración pública. Ese dinero se gastará en su totalidad antes del 31 de diciembre. Así son los empleados públicos; siempre actúan de esta forma", comentó el gerente de un tradicional negocio de ropa instalado desde hace décadas en nuestra provincia.
Pero todavía falta para poder corroborar si diciembre será una fiesta del consumo, o si la población comprará sólo lo justo y lo necesario. De movida, los grandes supermercadistas vaticinan que los fondos estatales no disimularán el bajón de ventas. Y para colmo, un nuevo comensal se sentó en la mesa y pretende una parte sustancial de la torta que se reparte ese sector. "Es un jugador importante, realmente fuerte", graficó el máximo responsable de un hipermercado instalado hace ya tiempo en Tucumán, cuando se le consultó sobre el impacto que puede tener la instalación de Wal-Mart en la provincia. Aparentemente es una preocupación compartida, puesto que pocas veces como ahora se vio tanto empeño de las empresas con más antigüedad en el mercado local por presentar ofertas para atrapar la atención del cliente.
La competencia que se generó este fin de semana en el sector supermercadista tucumano fue trascendente. Los consumidores se volcaron masivamente a los grandes locales y se vendió bastante bien, en especial artículos alimenticios. De alguna forma, este inusitado hecho preanuncia que la población se verá beneficiada con el nuevo escenario de competencia. Las grandes empresas tendrán que acomodarse a la situación y hasta es posible que este fin de año no se produzca la habitual maña comercial de inflar los precios sobre la base de la hipótesis de que la gente compra igual, caro o barato. El tema es cómo seguirá la cosa luego, cuando pase diciembre y se ingrese de lleno al nuevo año. Por ahora, los pronósticos sobre la evolución del consumo en 2009 son los más desalentadores desde la crisis de 2001.

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