Después del bochazo, tiempo de reflexión
Los pobres resultados obtenidos en las pruebas de Matemática y de Lengua que se tomaron en julio indican,que una vez más, la sociedad se está haciendo la distraída. Por Nora Lía Jabif - Redacción LA GACETA.
La noticia de que más del 50 % de los alumnos tucumanos fueron desaprobados en la prueba de calidad educativa no sorprende, porque no hace más que graficar la percepción generalizada de que los chicos están mirando para otra parte. Pero no sólo los chicos están mirando para otra parte: toda la sociedad está distraída. De ello da cuenta la "recomendación" que acaba de lanzar el ministerio de Educación de la Nación a las familias: les sugieren que no habiliten espacios "multimedia" en los cuartos de sus hijos menores de 12 años. "A mayor equipamiento en la habitación, más consumo, más soledad y menos presencia de los adultos", aseguró la responsable de Escuelas y medios del ministerio de Educación, Roxana Morduchowicz, en un artículo que puede leerse en la página 14 de esta edición de LA GACETA. Sin embargo, la experta es de los que, lejos de demonizar a la tecnología, instan a adoptarla como aliada.
De vuelta a los resultados de la prueba de calidad educativa, la ministra de Educación de la Provincia, Silvia Rojkés de Temkin, aventuró que los magros resultados pueden deberse a que las pruebas "no son vinculantes". Esto es, que no aportan a la nota promedio. Es un dato a tener en cuenta, y responde a la realidad de una sociedad en la que el conocimiento aparece devaluado; en que se estudia para zafar. También dijo Temkin: "hay que cambiar la cultura de estudio, porque hay alumnos que estudian a lo largo del año, y otros que lo hacen sólo a los efectos de pasar una prueba". Y no sólo eso. También reconoció que hubo, aparentemente, "copiadas colectivas"; o "dictadas colectivas", hechas por maestras que se sienten "auditadas". En eso, los padres y los docentes tienen mucho que decir. Y que hacer.
Los resultados de la prueba de calidad educativa se ven no sólo en las estadísticas: se ven, también, en las aulas de las universidades, donde ya es lugar común el "copio y pego" de internet, con Wikipedia como insustituible manual de cabecera.
Sin embargo, en medio de este paisaje que parece apocalíptico hay espacios que desentonan. Son, por ejemplo, los casos de jóvenes que ganaron o hicieron buen papel en la última feria Nacional de Ciencia y Tecnología, que acaba de desarrollarse en Puerto Madryn; o los adolescentes tucumanos que tuvieron una buena participación en la Olimpíada Nacional de Filosofía, que se desarrolló en esta provincia. Y está también, como un espejo perturbador, la muestra de Investigación científica de alumnos del programa de "Terminalidad del secundario" que asombró la semana pasada a quienes circularon por el subsuelo de la Casa de Gobierno. Perturbador, se insiste, porque ahí confluyen jóvenes y adultos que trabajan en la administración pública, y que se esfuerzan por recuperar el tiempo, o las oportunidades perdidas, o las que nunca tuvieron. La contracara de la desidia.
No todo es desierto. También hay universitarios que estudian, crean e investigan, como los alumnos de la Facultad de Bioquímica que exhiben hasta hoy sus investigaciones, en el marco de sus tradicionales jornadas de investigación científica.
Los datos de la muestra de calidad educativa están sobre la mesa. El desafío, ahora, es revertir ese diagnóstico en un tiempo prudencial, con estrategias propias para cada situación o nivel.
Lo más difícil será, como dijo hace un mes una asistente al II Congreso de Cultura, "recuperar a toda la sociedad de una batalla cultural que se ha perdido hace décadas en la Argentina".







